México, una oportunidad para el desarrollo

Por Fadlala Akabani* Nuestro país cierra el 2022 con resultados económicos positivos, de acuerdo con The Economist. La segunda década del siglo XXI ha traído una nueva coyuntura a nivel global dominada por la pandemia, la incertidumbre económica, la ...

Por Fadlala Akabani*

  • Nuestro país cierra el 2022 con resultados económicos positivos, de acuerdo con The Economist.

La segunda década del siglo XXI ha traído una nueva coyuntura a nivel global dominada por la pandemia, la incertidumbre económica, la amenaza de un conflicto bélico de gran escala y la crisis energética. Si bien este escenario ya está derivando en inestabilidad económica, política y social a lo largo de los cinco continentes, las crisis propician oportunidades que convierten la pérdida de unos en el beneficio de otros.

La lección histórica del siglo XX tras la Segunda Guerra Mundial para un país como México, que cuenta con recursos imprescindibles para el desarrollo industrial, es que alcanzar la soberanía política sobre los mismos (lucha encabezada por el general Lázaro Cárdenas) resultó clave para sortear el choque entre potencias y aprovechar las condiciones impuestas por el conflicto con la sustitución de importaciones para industrializar una nación agrícola.

Actualmente, tanto la pandemia como la guerra han alterado el frágil equilibrio de las cadenas logísticas aéreas y marítimas que ha resultado en una nueva tendencia para el comercio internacional, la del nearshoring, cuya traducción, literal, al español es la de deslocalización, de las empresas de sus lugares de origen hacia países donde resulta más barato producir (dado el menor costo de sueldos, energía y materias primas) y logísticamente menos complejo al reducir la distancia de la cadena de suministro, que permite trabajar con husos horarios similares.

La llegada de López Obrador al Poder Ejecutivo ha permitido recuperar la histórica soberanía de México respecto a sus relaciones exteriores fundamentada en la Doctrina Estrada; establecer una relación de respeto a nuestra independencia y cooperación para el desarrollo con nuestro vecino norteamericano, la aún primer economía mundial, sin permitir que desde Washington se dicte con quién podemos o no relacionarnos, recuperar el liderazgo y hermanamiento de nuestro país con América Latina e incluso ir más allá al perfilar una relación de amistad con todos los pueblos y gobiernos del mundo, aspirar a la paz y la fraternidad universal.

Así entonces, pese a la confrontación económica entre Washington y Pekín, nuestro país se ha convertido en receptor de capitales de inversión para la relocalización de empresas, tanto estadunidenses como chinas. De acuerdo con datos de Market Analysis, 2022 ha sido el año más exitoso para la atracción de inversiones que se consolidan con la absorción de nuevas empresas y la creación de complejos industriales que alcanzaron 2.3 millones de metros cuadrados, un crecimiento de 35.2% con respecto a 2021 y de 88.8% en relación a 2020 y 2019.

El proceso de relocalización de empresas y capitales, cuya tendencia es la regionalización de cadenas productivas y comerciales, es contrario a la globalización y resultado de la guerra híbrida (económica, militar y propagandística) entre los bloques Estados Unidos/Europa y Rusia/China, que disputan la hegemonía político-económica e implica la emergencia de un mundo multipolar y el abandono del dólar/euro como monedas de reserva global. Si bien estas circunstancias resultan consustanciales al choque entre potencias, el momento económico de México —que lo ubica en una oportunidad inmejorable para modernizar su industria— obedece al reconocimiento internacional a nuestra soberanía, un logro más del Presidente de México y todos los que impulsamos la Cuarta Transformación.

Nuestro país cierra el 2022 con resultados económicos positivos, de acuerdo con el ranking realizado por The Economist, entre los 34 estados miembros de la OCDE, México se ubicó en la quinta posición, al registrar un incremento de 3.3% en el Producto Interno Bruto en 2021 respecto a 2022, inflación menor a 7% y una reducción neta de 0.7% de la deuda pública con respecto al PIB en el mismo periodo. Si bien en el ranking de The Economist, cuya ponderación se realiza en términos relativos, nuestra economía se ubica por debajo de la española; en términos absolutos, México desbancó en 2022 a España como la principal economía de habla hispana, de acuerdo con la clasificación del Centro de Investigaciones Económicas y Empresariales (Cebr), ubicando a la economía mexicana en la posición 15 entre 190 países.

La 4T ha terminado la dinámica de subordinación de los gobiernos neoliberales (1988-2018), se han sentado las bases para recuperar la soberanía energética con la reactivación de nuestras refinerías, la construcción en Dos Bocas y la adquisición de Deer Park; tenemos líder con la valentía y visión para retomar el antiquísimo plan de conexión ferroviaria entre las costas del Pacífico y Atlántico, el Corredor Transístmico. Sin exageración ninguna, López Obrador nos ha ubicado en la antesala de los países desarrollados, debemos hacer nuestra parte, pues no podemos permitirnos desperdiciar esta oportunidad.

*Secretario de Desarrollo Económico del Gobierno de la Ciudad de México

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