México en la semana clave de la ONU

Por Héctor Vasconcelos*

Transcurrió la Semana de Alto Nivel que ocurre cada año en conjunción con la apertura de una nueva sesión de la Asamblea General de la ONU. Se trata del momento en que el mayor número de jefes de Estado, de gobierno y cancilleres de los 193 países que constituyen las Naciones Unidas se reúnen, dialogan, revisan el estado de las relaciones entre sus países y vislumbran el futuro compartido en el mediano y largo plazo.  

La delegación mexicana cubrió una inusitada gama de temas tanto multilaterales como bilaterales: financiamiento para el desarrollo; combate a la desigualdad; cambio climático; tecnologías emergentes, en especial la Inteligencia Artificial y la computación cuántica; derechos LGBTIQ+; feminismo multilateral; fortalecimiento y reforma del multilateralismo; derechos humanos; mediación de conflictos y, ante todo, prevención de un conflicto nuclear.

En el terreno de las relaciones bilaterales, el canciller Roberto Velasco tuvo encuentros con sus homólogos de Arabia Saudita, Argentina, Canadá, Cuba, Emiratos Árabes Unidos, España, Francia, India, Noruega, Omán, Países Bajos, Perú, Qatar, Reino Unido, Rusia, Singapur, Ucrania, Unión Europea y Uruguay, así como con personalidades de la sociedad civil internacional tales como Malala Yousafzai e Ian Bremmer.  

Para revisar la relación de México con organismos multilaterales, el canciller se reunió con la Alianza del Pacífico, Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, Comité Internacional de la Cruz Roja, MIKTA (México, Indonesia, República de Corea, Türkiye y Australia), Organización Internacional para las Migraciones y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Estos encuentros culminaron con un desayuno de trabajo en el Council on Foreign Relations, quizá el más influyente think tank de Estados Unidos.

Tuvimos sendos encuentros con el secretario general António Guterres y con el nuevo presidente de la 81ª Asamblea General, Khalilur Rahman de Bangladesh. El señor Guterres manifestó el reconocimiento del papel que México ha jugado desde la fundación y a lo largo de toda la historia (ochenta años) de la ONU. Dijo que durante toda su gestión se sintió siempre apoyado por nuestro país. En la reunión con el nuevo presidente de la Asamblea, nuestro Canciller indagó sobre cuáles serán los objetivos centrales de su gestión. Y, dado que nuestras agendas son en general coincidentes, el canciller ofreció el apoyo de México.

Al mismo tiempo, el subsecretario de Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, Enrique Ochoa, y la Subsecretaria para América Latina y el Caribe, Raquel Serur, y desde luego todo el personal de esta Misión sostuvimos una apretada agenda de trabajo que también cubrió múltiples temas. 

Para concluir la semana, que incluyó la friolera de 371 eventos paralelos, el canciller se dirigió a la Asamblea General con un discurso que resumió la posición de México ante el multilateralismo en general y en torno a la situación internacional y los cambios radicales en que la humanidad está inserta. El canciller habló de algo fundamental: las coincidencias entre los principios constitucionales de la política exterior mexicana y la Carta de las Naciones Unidas en sus tres pilares: paz y seguridad; desarrollo social y derechos humanos. México no tiene que incorporarse a los valores esenciales del organismo porque éstos ya están inscritos en nuestra Constitución. Expuso la situación actual del país (algo que la audiencia esperaba); expresó nuestro apoyo al multilateralismo y al derecho internacional en el contexto de las presiones que éstos enfrentan en la actualidad; se refirió a temas internacionales tales como Palestina, apoyando la solución de dos Estados, y explicó las razones de nuestro apoyo histórico a Cuba.

Asimismo exhortó a sus oyentes a reformar la ONU para hacerla más relevante y eficaz en el contexto actual y apoyó la idea de una próxima secretaria general mujer y latinoamericana. Pronunció una definición que bien podría constituir la solución a muchos de los problemas contemporáneos: “la paz no se decreta ni se impone; se construye con justicia social”.

*Representante de México ante la ONU