México debe prepararse con firmeza para la revisión del T-MEC
Se debe demostrar con hechos que la independencia del Poder Judicial se respeta
Por Mariano Calderón Vega/Experto en derecho constitucional, administrativo y fiscal.

Estamos a punto de arrancar el proceso previsto para la revisión del T-MEC conforme al procedimiento que se encuentra en el propio tratado. La Presidenta anunció que esta revisión comenzará en septiembre, como un ejercicio interno de consultas previo a la revisión trilateral que se llevará a cabo en 2026 entre los tres países.
Estas revisiones internas son esenciales. Es el momento en que cada país analiza con sus sectores públicos y privados los puntos que consideran que deben afinarse, corregirse o incluso renegociarse. México deberá hacer un diagnóstico propio: identificar las áreas de oportunidad, los puntos de debilidad y las preocupaciones que llevaremos a la mesa de negociación.
México debe llevar a la mesa como prioridad la eliminación total de los aranceles punitivos que ha impuesto el gobierno de EU. Tenemos aranceles que afectan al acero, al aluminio, recientemente se anunció sobre el cobre y el jitomate, utilizando como justificación temas de fentanilo, migración y seguridad. El caso del jitomate es particularmente delicado porque se trata de uno de los productos agropecuarios más importantes que México exporta a EU. Estos aranceles afectan de manera directa a los productores que ya enfrentan una barrera significativa para ingresar sus productos al principal mercado de exportación.
El T-MEC protege a nuestros productores. Por eso, debemos hacer valer su cumplimiento estricto. Estos aranceles son contradictorios y violatorios del propio tratado.
Además, tenemos otro frente que no podemos ignorar. Hay cambios internos que pueden ser utilizados como herramientas de presión en la negociación. Las reformas al Poder Judicial, la desaparición de órganos como la Cofece o el IFT, y su sustitución por organismos desconcentrados que forman parte y dependen del Ejecutivo federal, pueden ser señalados como incumplimientos a las obligaciones que México asumió en el T-MEC.
El tratado establece la obligación de mantener tribunales imparciales e independientes de la oficina o autoridad encargada de la aplicación administrativa respecto a cualquier asunto cubierto por este tratado, mismos que no deberán tener ningún interés sustancial en el resultado del asunto. Si hay dudas sobre la independencia del Poder Judicial o de los órganos reguladores, esos argumentos pueden ser utilizados por EU y Canadá para presionar a México.
México debe demostrar con hechos que la independencia e imparcialidad del Poder Judicial se respeta y cumple, que los órganos reguladores operan sin presión alguna y que el gobierno no interviene en sus decisiones. La mejor defensa es que se permita a los jueces y a estos órganos actuar conforme a su mandato legal, sin interferencia política.
Otro punto clave es la necesidad de que México y Canadá trabajen juntos. Tenemos intereses alineados: ambos países buscamos preservar el libre comercio y evitar cualquier imposición de aranceles. Presentarnos de manera conjunta frente a EU puede darnos mayor poder de negociación.
Ésta no será tersa y tomará tiempo. Hay una clara intención desde sectores en EU de reducir la presencia de manufacturas en México, particularmente en la industria automotriz. Pero desmontar las cadenas de producción integradas es económicamente inviable. Aun así, debemos prepararnos.
Finalmente, pienso que el gobierno mexicano, tanto el Ejecutivo como el Legislativo, deben ser muy cuidadosos con los cambios que realicen durante este periodo. Cualquier reforma, cualquier modificación legal, puede abrir frentes innecesarios que debiliten nuestra posición negociadora. No es momento para generar nuevas fuentes de preocupación.
La revisión del T-MEC es crucial. México debe tener una posición firme para defender su industria, su campo, su comercio exterior y sus instituciones. No debemos permitir que se debilite lo que durante años se ha construido.
