La restauración ecológica: un imperativo para asegurar nuestro futuro

Por: María José Villanueva* México, considerado uno de los países más biodiversos del planeta, enfrenta una crisis ambiental alarmante que requiere acciones urgentes y fundamentadas en datos concretos. La pérdida de biodiversidad, la deforestación y la fragmentación ...

Por: María José Villanueva*

México, considerado uno de los países más biodiversos del planeta, enfrenta una crisis ambiental alarmante que requiere acciones urgentes y fundamentadas en datos concretos. La pérdida de biodiversidad, la deforestación y la fragmentación de ecosistemas vulneran los servicios ecosistémicos que sustentan la vida, tanto de la naturaleza como de las comunidades humanas.

Según la Comisión Nacional Forestal, México pierde entre 80 mil y 100 mil hectáreas de bosque cada año debido a actividades humanas como la agricultura intensiva, la ganadería, la tala clandestina y la urbanización. En el periodo 2010-2020, esa pérdida acumulada alcanzó aproximadamente 1.2 millones de hectáreas de cobertura forestal, principalmente en regiones como la selva Lacandona y la sierra Madre Occidental.

La degradación de hábitats también es profunda. Se estima que cerca del 60% de los ecosistemas forestales en México están fragmentados, lo que afecta la biodiversidad y los procesos ecológicos esenciales. El impacto es visible en especies sombrilla y en peligro de extinción, como el jaguar, cuyo rango de distribución se ha reducido en 50% en las últimas décadas en América Latina, poniendo en riesgo la integridad de los ecosistemas que habita. Así mismo, la desaparición de polinizadores vitales como abejas y mariposas amenaza la estabilidad de nuestra producción de alimentos y la seguridad alimentaria del mundo.

Cuando hablamos de cambio climático, los ecosistemas costeros, especialmente los manglares, son vitales. México cuenta con aproximadamente 350 mil hectáreas de manglares, que actúan como sumideros de carbono, protegen las costas y sustentan una biodiversidad marina invaluable. Sin embargo, entre 2000 y 2018, se ha registrado una pérdida de cerca de 15% de estos ecosistemas, principalmente por expansión urbana y contaminación.

La deforestación y degradación no sólo amenazan la biodiversidad, sino que también tienen impactos directos en comunidades humanas. La sequía en el norte del país, provocada por el cambio climático y la destrucción de ecosistemas, ha afectado a más de 3 millones de personas, reduciendo cultivos y comprometiendo el acceso a agua potable. Además, las tormentas tropicales y huracanes, que han aumentado en frecuencia e intensidad, son eventos que los ecosistemas restaurados pueden mitigar, actuando como barreras naturales.

La ONU estima que cada dólar invertido en restauración ecológica puede generar hasta 30 dólares en beneficios económicos mediante servicios ecosistémicos, empleo y turismo sustentable.

Por ello, la restauración de ecosistemas se vuelve una estrategia clave para nuestro país y por ello emerge la Alianza Mexicana por la Restauración de Ecosistemas (Amere), una iniciativa de organizaciones de la sociedad civil que buscan articular esfuerzos, compartir información e influir en políticas públicas para la restauración de ecosistemas terrestres y marinos.

El compromiso de México con la conservación ecológica tiene una dimensión global. Desde la Amere aplaudimos la reciente publicación del Programa Nacional de Restauración Ambiental 2025–2030 como un paso histórico hacia la construcción de una política nacional articulada, multisectorial y de largo plazo para la restauración de los ecosistemas de México.

Restaurar sus ecosistemas contribuirá significativamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, proteger ecosistemas terrestres y acuáticos, garantizar recursos hídricos y promover comunidades resilientes y sostenibles. La colaboración entre organizaciones, sector privado, gobiernos y comunidades locales es esencial para lograr cambios duraderos que beneficien a toda la nación.

La restauración de ecosistemas en México no es opcional, sino una obligación urgente. Implementar políticas claramente enfocadas en revertir la deforestación y la degradación de ecosistemas mediante datos científicos sólidos y la participación comunitaria permitirá no solo preservar la biodiversidad, sino garantizar un bienestar sostenible para sus habitantes y el planeta entero. WWF, como parte de la Amere, trabaja decididamente en la restauración de ecosistemas, de la mano de las comunidades locales, reconociendo su conocimiento ancestral y su papel fundamental en la recuperación de la biodiversidad.

Hoy celebramos la Cumbre por la Restauración de Ecosistemas en México organizada por la Amere, con el respaldo de la Semarnat y PNUMA, este evento multisectorial tiene el objetivo de impulsar la restauración ambiental como una solución clave frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Juntos, podemos hacer que México vuelva a florecer, preservando su riqueza natural y asegurando un futuro justo y sostenible. La restauración no sólo es posible, sino que está en nuestras manos. Restaurando traeremos la naturaleza de vuelta.

                *Directora general de WWF México

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