La mafia del poder en Estados Unidos

La industria militar norteamericana e israelí hacen patente los profundos vínculos que les unen en términos de financiamiento y desarrollo conjunto de armamento.

Por Fadlala Akabani

En el estilo exagerado de lenguaje que no es exclusivo de Donald Trump, al presidente de Estados Unidos se le ha conocido como el “hombre más poderoso del mundo libre”. En la práctica, los intereses geopolíticos de EU como potencia global (considerando sus industrias militar y tecnológica, y su conglomerado bancario financiero) no pueden estar sujetos al vaivén del cambio democrático. Por debajo de la estructura oficial del poder político subyace una organización en torno a intereses que algunos analistas han denominado “Deep State”, traducido como Estado Profundo, que asegura la prevalencia de esos grandes intereses.

El Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC, por sus siglas en inglés) es un lobby proisraelí que opera fondeando campañas de políticos de ambos partidos, demócratas y republicanos, para impedir que políticos críticos de Israel accedan a cargos de representación popular. AIPAC ha sido reconocido por propios estudios y publicaciones estadunidenses como uno de los factores más fuertes de influencia en Washington y su política exterior en favor de los intereses del Estado terrorista de Israel.

La industria militar norteamericana e israelí hacen patente los profundos vínculos que les unen en términos de financiamiento y desarrollo conjunto de armamento. De acuerdo con un informe del Congreso, desde 1948 al cierre de 2022 el gobierno de EU ha transferido 158 mil millones de dólares de los contribuyentes norteamericanos para financiar las interminables agresiones sionistas en Oriente Medio, convirtiendo al Estado genocida y terrorista de Israel en el mayor receptor histórico de asistencia económica con fines belicistas. Bien sea con recursos económicos o con armamento y equipamiento, la industria militar de EU e israelí son los verdaderos usufructuarios de esta asistencia, ya que el dinero es empleado en comprar armas estadunidenses. No sorprende, entonces, que dada la inestabilidad regional, fue octubre de 2024 un mes de ganancias y apreciaciones récord para empresas como Lockheed Martin, fabricante de aviones caza F-16 y F-35, cuya acción cotizó por encima de los 605 dólares, máximo histórico.

EU usa su industria militar como parte de su estrategia geopolítica en Oriente Medio a través de la venta de armas a las petromonarquías. Arabia Saudita firmó en mayo de este 2025 un contrato por compraventa de equipamiento militar calificado como el mayor acuerdo armamentístico de la historia, 600 mil millones de dólares, pero que previamente (2020) ya ha aprobado su venta a otras monarquías, como la establecida en Emiratos Árabes Unidos, que amablemente le ha transferido armas en este 2025. EU e Israel han sabido hacer también de la estabilidad del apartheid y el avance de la ocupación ilegal de Palestina una fuente de ingresos para industrias como la tecnológica; IBM opera en Israel desde 1972 y ha provisto entrenamiento en inteligencia a personal militar; Hewlett Packard se ha encargado de la gestión de bases de datos penitenciarias y policiales. Microsoft, de Bill Gates, mantiene en Israel su mayor centro de operaciones fuera de Estados Unidos y es proveedor de tecnología militar desde 1991; Google y Amazon obtuvieron un contrato (2021) por mil 200 millones de dólares para gestionar el almacenamiento de ingentes cantidades de información producidas por la automatización del espionaje y vigilancia del pueblo palestino que, tras la irrupción de la inteligencia artificial, adquirió proporciones distópicas.

El Estado terrorista de Israel incrementó su gasto militar de 4.2 a 8.3% de su PIB en 2024, ello lo llevó a un déficit de 6.8% en el gasto público; en busca de liquidez, incrementó la emisión bonos del Tesoro y provocó la degradación en la calificación de su deuda. Sin embargo, grandes entidades bancarias, como el británico Barclays, intervinieron buscando inyectar confianza al garantizar estos bonos, mismos que han sido adquiridos, entre otros, por los poderosos fondos de inversión norteamericanos Vanguard y BlackRock por un monto conjunto de 614 millones de dólares. Los medios de comunicación blanquean a esta mafia, FOX News para las masas; The New York Times para los “liberales”, pero ambos coinciden en llamar antisemitismo a cualquier atisbo de crítica a Israel, mientras construyen monstruos de mil cabezas para engañar al pueblo estadunidense.

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