Justicia que camina

Por: Gilberto Bátiz García *

La campaña judicial dejó al descubierto un reclamo que durante años se expresó en silencio y hoy es ya imposible ignorar: para amplios sectores de la ciudadanía, la justicia es lejana, compleja y, en muchas ocasiones, tardía. No se trata de una crítica menor ni coyuntural; es una exigencia legítima de una sociedad que quiere entender sus derechos, ejercerlos plenamente y confiar en las instituciones que los garantizan.

Escuchar y vivir este reclamo es esclarecedor. De ahí nace una convicción que hoy orienta nuestro trabajo en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación: caminar hacia una justicia cercana, que no se limite al expediente ni a la sentencia, sino que dialogue con el territorio, comprenda los contextos sociales y acompañe a la ciudadanía desde las primeras señales de conflicto.

Por esa razón decidimos iniciar este nuevo éxodo por la justicia en Chiapas. No fue una elección casual ni un capricho. Es un estado con una riqueza cultural extraordinaria y, a su vez, con dinámicas comunitarias complejas, donde la distancia institucional puede agravar los desacuerdos si no se entiende el entorno en el que surgen.

En San Juan Chamula, el diálogo con las autoridades tradicionales nos confirmó que la justicia no siempre es más fuerte cuando se impone, sino cuando crea condiciones reales para que la ley se cumpla sin romper el tejido social. En esta visita, estuvieron presentes mis compañeros de la Sala Superior —la magistrada Claudia Valle Aguilasocho y el decano Felipe Fuentes Barrera—, así como el presidente del Órgano de Administración Judicial, Néstor Vargas Solano, y sus integrantes José Alberto Gallegos Ramírez, Surit Berenice Romero Domínguez y Catalina Ramírez Hernández, con quienes reflexionamos sobre la responsabilidad institucional de escuchar a los justiciables y entender el contexto, antes de decidir.

Tocar el territorio fue el primer paso; acudir a la academia, el segundo. En la Universidad Intercultural de Chiapas (UNICH), encabezada por su rector Javier López Sánchez, sostuvimos un diálogo abierto con estudiantes y docentes en el conversatorio Encuentro Justicia Cercana. Junto a mis compañeros de pleno conversamos sobre el acceso efectivo a la justicia electoral en contextos de diversidad cultural, el lenguaje claro en las sentencias y la necesidad de que las instituciones sean comprensibles y útiles para la ciudadanía. Ahí se compartieron también los alcances de las herramientas digitales y el papel de las defensorías públicas como primer contacto de una justicia electoral cercana.

En la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), con su rector Oswaldo Chacón Rojas, la firma del convenio de colaboración reafirmó una idea central: acercar la justicia a la academia —y a su estudio, crítica y reflexión— es fortalecer la democracia. La vinculación institucional con la comunidad universitaria permite formar ciudadanía crítica, generar conocimiento y construir confianza. A través de la Escuela Judicial implementaremos la cátedra del Tribunal Electoral.

Esta travesía territorial y académica se conecta con una apuesta estratégica: la justicia alternativa en materia electoral. Desde el Poder Judicial de Chiapas —que es también mi casa— impulsamos una justicia que escucha, que dialoga y que previene.

Con el magistrado presidente Juan Carlos Moreno Guillén coincidimos en que prevenir conflictos, atenderlos a tiempo y reducir la litigiosidad no sólo fortalece la legitimidad democrática; también contribuye a procesos electorales más eficientes y menos costosos. Incorporar mecanismos alternativos de solución de controversias permite optimizar recursos y evitar que los desacuerdos escalen innecesariamente.

Esta es la nueva visión del TEPJF: una justicia cercana que escucha y acompaña; una justicia alternativa que promueve el diálogo para resolver conflictos; y una justicia humana que entiende que cada decisión impacta la vida de las personas y las comunidades. En definitiva, una justicia que camina.

* Presidente del TEPJF