Impuestos saludables: una estrategia costo-efectiva para fortalecer la salud pública

Por: Mtro. Kenji López CuevasPresidente de Fundación Cáncer Warriors de México, A.C. La entrega del Paquete Económico 2026, que el Poder Ejecutivo hará llegar al Congreso de la Unión, abre una oportunidad histórica para robustecer las finanzas públicas y, al mismo ...

Por: Mtro. Kenji López Cuevas

Presidente de Fundación Cáncer Warriors de México, A.C.

La entrega del Paquete Económico 2026, que el Poder Ejecutivo hará llegar al Congreso de la Unión, abre una oportunidad histórica para robustecer las finanzas públicas y, al mismo tiempo, fortalecer la atención de la salud de la población mexicana. 

Ante la creación de programas como “Salud Casa por Casa” o “La Muestra Viaja” —innovadora estrategia de la Secretaría de Salud y el IMSS Bienestar que permite a las y los pacientes realizarse estudios clínicos en su centro de salud local, evitando traslados a laboratorios centrales— resulta fundamental garantizar su implementación con respaldo presupuestal. En este sentido, la adopción de los llamados impuestos saludables representa una vía costo-efectiva que ya ha demostrado eficacia operativa en otros países, pues reduce riesgos, salva vidas y, al mismo tiempo, genera recursos para financiar sistemas de salud más sólidos.

La carga económica de consumos nocivos y enfermedades en México es insostenible: el alcohol genera un costo de al menos 0.4 % del PIB, el tabaco alrededor de 0.8 %, y la obesidad y sobrepeso suman aproximadamente 1.78 %, mientras que la recaudación actual de IEPS en estos rubros representa solo el 0.6 % del PIB. Esto confirma que las afectaciones a la salud superan con creces los ingresos fiscales generados.

La evidencia internacional muestra que una política fiscal más robusta puede revertir esta ecuación. De acuerdo con el Banco Mundial, existe amplia evidencia sobre la efectividad de los impuestos al tabaco y a las bebidas azucaradas en México. El aumento en los impuestos al tabaco en 2007 logró reducir las tasas de tabaquismo en un 31%. En el caso de las bebidas azucaradas el impuesto llevó a que los hogares redujeran en 6 % las compras de bebidas azucaradas en el primer año de la medida y 9.7 % en el segundo año. De acuerdo con información generada con los simuladores del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, incrementar los impuestos al tabaco y bebidas alcohólicas, además de cambiar a un impuesto específico, podría generar ingresos adicionales por 57 mil millones de pesos. Recursos que bien podrían destinarse a la prevención, la detección temprana y la atención de enfermedades crónicas no transmisibles, entre ellas, el cáncer.

Lejos de ser impopulares, estas medidas cuentan con un respaldo social amplio. Una encuesta nacional realizada por RESET México reveló que 83% de la población apoyaría estos impuestos siempre que lo recaudado se destine a salud o educación. La ciudadanía percibe estas posibles acciones como mecanismos para proteger la salud y garantizar un futuro más equitativo.

Los impuestos saludables no solo tienen el potencial de reducir el consumo de productos nocivos; también contribuyen a disminuir la incidencia de enfermedades como diabetes, cáncer, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, que hoy representan las principales causas de mortalidad en México.

El llamado es claro. La discusión del Paquete Económico 2026 enmarca el momento para que México dé un paso firme hacia políticas fiscales que refuercen tanto la sostenibilidad financiera como la salud pública. 

Desde la sociedad civil, confiamos en las decisiones oportunas que funcionarios públicos del gabinete federal como el Secretario de Hacienda y Crédito Público, Edgar Amador Zamora, tomarán, considerando además la postura del Secretario de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, y de legisladores clave como la Presidenta de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, Diputada Federal Merilyn Gómez Pozos, y, por supuesto, el Vicecoordinador del grupo parlamentario mayoritario en la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuéllar, con quien tuvimos el gusto de colaborar en legislaturas pasadas para lograr que hoy México otorgue cerca de 40,000 licencias laborales para madres y padres de menores diagnosticados con cáncer, con un presupuesto ejercido de 76.3 millones de pesos, gracias a que logramos reformar tres leyes federales.

Impulsar los impuestos saludables significa construir un país con menos enfermedades derivadas de consumos nocivos, lo que se traduce en menor gasto catastrófico y en mayores posibilidades de implementar programas sociales que promuevan la justicia en el derecho a vivir con salud y dignidad. Estamos en la ruta correcta para lograrlo.

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