Diálogo, mediación y paz
La UNAM asume, con plena conciencia y certeza, que la educación pública y autónoma no puede limitarse a la transmisión del conocimiento, sino que implica la formación de una ciudadanía crítica, empática y solidaria.
Por: Leonardo Lomelí Vanegas*
Quisiera expresar mi reconocimiento y agradecimiento por la coordinación para hacer posible este encuentro en el que firmamos un acuerdo que trasciende la formalidad para convertirse en una iniciativa colectiva en favor del diálogo, la mediación y la paz. Es la manifestación concreta de un compromiso social y académico frente a la violencia y la inestabilidad como algunos de los mayores desafíos de nuestro tiempo.
Vivimos en una etapa histórica caracterizada por tensiones y fracturas que recorren sociedades enteras. La polarización, alentada por discursos de odio y desinformación, se ha instalado en los espacios públicos, debilitando la confianza social y erosionando la vida democrática.
A nivel internacional, decenas de conflictos armados y disputas geopolíticas afectan a millones de personas, con impactos que trascienden fronteras en forma de crisis humanitarias, migración forzada y violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
Nuestro país no es ajeno a esta realidad, ya que persisten la violencia en múltiples entornos, la inseguridad cotidiana y la fragilidad institucional en diversos niveles. Éstos son fenómenos que no sólo cobran vidas, sino que además lesionan el tejido social y perpetúan la desigualdad. Ante este escenario, la neutralidad no es una opción: apoyar la cultura de paz se convierte en una obligación para toda institución enfocada en el desarrollo humano.
En ese sentido, la Universidad Nacional Autónoma de México asume, con plena conciencia y certeza, que la educación pública y autónoma no puede limitarse a la transmisión del conocimiento, sino que implica la formación de una ciudadanía crítica, empática y solidaria. De ahí que nuestro deber sea crear las condiciones necesarias para que la comunidad universitaria aprenda a resolver diferencias mediante el diálogo, gestionar conflictos con respeto y ejercer la libertad con responsabilidad.
Por ello, esta carta de intención representa un paso firme en una ruta que busca articular saberes, experiencias y voluntades. Su objetivo central es construir, junto con actores diplomáticos y académicos de primer nivel, un entramado interinstitucional que potencie la cultura de paz, al mismo tiempo que se compartan experiencias y buenas prácticas para enriquecer la mediación y la prevención de conflictos.
Este esfuerzo se sustenta en un principio fundamental: la paz es una construcción colectiva y dinámica. Si la violencia se aprende, también puede desaprenderse; si la confrontación se reproduce, también podemos crear entornos donde prevalezcan la cooperación, el respeto y la tolerancia. En esa lógica, la educación pública debe convertirse en un punto de partida que contribuya a impulsar esa transformación política y cultural.
Quiero destacar que el valor de este acuerdo reside en su vocación de futuro y en su capacidad de mostrar que la academia, la diplomacia y la cooperación internacional pueden unirse para ofrecer soluciones a problemas que nos afectan a todas y todos.
Agradezco la confianza que todas y todos los aquí presentes depositan en la universidad de la nación. Que la firma de esta carta represente el inicio de una agenda de acciones que, con voluntad y trabajo, se traduzcan en paz tangible para nuestras comunidades. El desafío es enorme y complejo, pero no inalcanzable.
*Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México
*Palabras del rector de la UNAM, durante la firma de la carta de intención sobre Cultura de Paz, con la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Embajada de Noruega y el Centro noruego para la resolución de conflictos, ayer 30 de julio, en la Torre de la Rectoría.
