Por António Guterres*
En este momento, hay más de 50 mil miembros de las fuerzas de paz de la ONU desplegados por todo el mundo protegiendo la vida de civiles. Lejos de su hogar, en algunos de los entornos más peligrosos, aplacan las tensiones entre partes hostiles, supervisan la distribución de ayuda, apoyan procesos electorales y crean un espacio propicio para que surjan soluciones políticas.
En este Día Internacional, rendimos homenaje a los miembros de las fuerzas de paz, de hoy y del pasado, y reafirmamos nuestra responsabilidad compartida de respetar y fortalecer su labor.
Rendimos homenaje a los casi cuatro mil 500 miembros de las fuerzas de paz que han perdido la vida desde 1948, incluidos los 59 del año pasado.
Nadie debería morir al servicio de la paz. Los ataques contra las fuerzas de paz constituyen graves violaciones del derecho internacional humanitario y los Estados miembros deben cumplir con su obligación de garantizar la seguridad del personal de la ONU en todo momento.
En una época de crecientes tensiones, el mantenimiento de la paz es una forma probada y rentable de restablecer la estabilidad y la esperanza, pero requiere un respaldo político constante, así como un apoyo financiero fiable.
El lema de este año, Invertir en la paz, insta a adoptar medidas decisivas para garantizar que el personal de mantenimiento de la paz disponga de los recursos necesarios para cumplir sus mandatos vitales. Invertir en el mantenimiento de la paz es invertir en un futuro más seguro.
Apoyemos siempre a las personas que contribuyen a hacer posible la paz.
Muchas gracias.
*Secretario General de las Naciones Unidas
