Corea y México: hacia una nueva etapa de intercambio cultural

Por Sooyi Min*

Desde que llegué a México el verano pasado, una de las cosas que más me ha impresionado es el entusiasmo con que los mexicanos disfrutan de la cultura coreana: bailan K-pop, preparan los platillos que descubren en las series, estudian coreano y comparten sus productos de K-beauty favoritos.  

Así no sólo observan la cultura coreana, sino que la integran a su vida cotidiana y la reinterpretan a su manera. 

Este entusiasmo también me inspira en mi trabajo. Este año, el K-pop Cover Dance Festival en México registró la mayor participación de equipos de su historia. Durante el Mundial de Futbol pasado, organizamos programas culturales en las tres ciudades anfitrionas de México bajo tres conceptos: “Conectados por la luz”, con una fachada multimedia; “Conectados por la mirada”, mediante exposiciones de arte, y “Conectados por el ritmo”, con espectáculos que obtuvieron una respuesta muy positiva del público.

En agosto, la compañía coreana Lee K Dance llenó el Teatro de la Danza Guillermina Bravo, con su presentación de danza contemporánea. Esta respuesta del público a expresiones culturales tan diversas, confirma que el interés por Corea en México es mucho más amplio de lo que imaginamos. Además, cada vez es más factible desarrollar proyectos con instituciones culturales, universidades y artistas mexicanos. De este modo, la labor del Centro Cultural Coreano en México ya no sólo es la de un espacio donde se da a conocer la cultura coreana, se está convirtiendo en una plataforma de encuentro para personas e instituciones de ambos países.

En este contexto, la reciente visita de Estado del presidente Lee Jae Myung a México tuvo un gran significado, pues permitió dialogar sobre cómo fortalecer la infraestructura cultural para acercarnos y ampliar el intercambio cultural. El objetivo no es sólo crear espacios físicos, sino tener una plataforma viva donde artistas de ambos países se encuentren y colaboren de manera sostenida.

México, que recibe con apertura la cultura coreana, también es una potencia cultural con profundas raíces en las artes; desde el cine, la literatura, la música, la arquitectura, hasta el patrimonio. Por ello, además de preguntarnos qué atrae a los mexicanos de Corea, debemos preguntarnos: ¿qué conocemos y admiramos los coreanos de México?

El futuro de nuestro intercambio depende de ambas preguntas. Más que medir cuánto hemos difundido nuestra cultura, debemos valorar cuánto aprendemos unos de otros y qué podemos crear juntos. Es momento de avanzar de la receptividad cultural hacia una verdadera reciprocidad.

El próximo año, Corea y México celebrarán 65 años de relaciones diplomáticas. Para el Centro Cultural Coreano será una oportunidad para intensificar los intercambios y abrir nuevas vías de colaboración entre instituciones, artistas y el público en general.

Espero que, sobre la base del reciente acuerdo de entendimiento sobre cooperación cultural, 2027 marque el inicio de un nuevo capítulo en nuestras relaciones: uno en el que no sólo disfrutemos la cultura del otro, sino que la comprendamos mejor y creemos juntos algo nuevo.

*Directora del Centro Cultural Coreano en México. Primera secretaria de Asuntos de Prensa y Cultura de la Embajada de la República de Corea en México.