El alfabeto de la embajadora de Polonia
La D de drones.

columnista invitado global
Agnieszka Frydrychowicz-Tekieli*
Este siglo se abrió con los atentados del 11-S y el estreno de la primera parte de El Señor de los Anillos. Las Dos Torres se derrumbaron, y Galadriel anunció con la voz de Cate Blanchett: «El mundo ha cambiado». No pasó mucho tiempo antes de que despertáramos del sueño del Fin de la Historia en una era de nuevas guerras, aún más “mediáticas” y “modernas”. En el último cuarto de siglo, el mundo ha experimentado numerosos giros bruscos: conflictos locales y regionales, crisis económicas e incluso una pandemia. Hoy, algunos dicen que avanzamos inevitablemente hacia un conflicto global.
Los especialistas militares sostienen que la guerra de Rusia contra Ucrania confirma que la artillería sigue siendo la reina del combate. ¿Son, entonces, los drones los primeros en la línea de sucesión al trono? En 2020 participé en una conferencia sobre empresas tecnológicas polacas, donde se destacaron drones civiles (agrícolas, de investigación y rescate). Dos años más tarde, en 2022, los drones FlyEye, fabricados por el mayor grupo privado de defensa polaco, WB Electronics, adquirieron un uso plenamente militar: empleados por fuerzas especiales ucranianas para reconocimiento y dirección de fuego, contribuyeron al fracaso de la ofensiva rusa inicial. Otros drones eficaces, como los turcos Bayraktar, inspiraron incluso una canción en Ucrania. Hoy, Ucrania y Rusia son potencias en producción de sus propios drones militares: Ucrania fabrica unos 900,000 al año y Rusia aspira a 1.4 millones.
El rápido desarrollo de la tecnología de drones y su uso masivo con fines militares plantea también nuevos desafíos para el mundo de la política y la diplomacia. La incursión de más de 20 drones rusos en septiembre de 2025 en el espacio aéreo polaco (y de la OTAN) no fue un ataque dirigido directamente contra objetivos en territorio de Polonia. Pero, por supuesto, tampoco fue accidental, y los drones que sobrevolaron el país representaban una amenaza real para la vida, la salud y los bienes de los ciudadanos polacos. Además, sirvieron para poner a prueba la capacidad del sistema polaco de detección y neutralización de amenazas aéreas. La respuesta a este tipo de provocaciones, así como a las amenazas reales de agresión mediante drones, sólo puede ser la construcción de un sistema antidrones eficaz y, al mismo tiempo, el desarrollo a gran escala de capacidades ofensivas propias en este ámbito. En el plano defensivo, la respuesta del gobierno polaco es el inicio del programa de construcción de un sistema de defensa aérea de muy corto alcance —el sistema SAN—, cuyo valor superará los 3,500 millones de euros netos; la mayor parte de estos fondos procederá del programa SAFE de la Unión Europea.
La guerra ilegal a gran escala de Rusia contra Ucrania dura ya más de cuatro años, y sólo en ese periodo la tecnología de drones ha experimentado varias revoluciones. Ambas partes perfeccionan también tecnologías de interferencia electrónica para inutilizar las capacidades ofensivas y de observación del adversario. Se desarrolla una auténtica carrera armamentística de drones. Los expertos estiman que medio año de desarrollo de tecnologías de drones y antidrones en condiciones de guerra equivale a cinco años en tiempos de paz.
¿Saben qué es un “zhdun”? Es difícil traducir esta palabra sin recurrir a la creación léxica —quizá “esperador” o “aguardador”. Se trata de un dron FPV que espera en la carretera a que se acerque un vehículo. Para los operadores rusos no importa si el vehículo es militar o civil. Se atacan convoyes humanitarios y vehículos de voluntarios que intentan evacuar a la población civil de las zonas cercanas al frente. Con drones también se asesina a civiles que tratan de escapar por su cuenta, en bicicleta o a pie. A lo largo de la línea del frente existen franjas de varios kilómetros de ancho que son auténticas zonas de muerte, donde moverse implica un riesgo constante para la vida. La periodista polaca, corresponsal de guerra y activista social Monika Andruszewska organiza en Polonia campañas de recaudación en línea para comprar equipamiento para el ejército ucraniano. Con los fondos reunidos adquiere, entre otras cosas, generadores eléctricos, inhibidores de drones, detectores y lanzaredes para derribarlos. Hace llegar este apoyo a unidades ucranianas concretas: soldados a quienes este equipo puede salvar la vida. Creo que merece la pena cederle la palabra: «Por las noches sueño con la pantalla azul del detector de drones. Mientras conduces, la miras esperando que siga mostrando “no signal”. Si ves en ella el techo de tu coche, significa que ha captado la imagen de la cámara de un dron FPV que viene directo hacia ti y estás muriendo».
¡Qué diferencia de percepción del bosque dependiendo de las circunstancias! En la vida normal, en un mundo normal sin guerra, en el camino que atraviesa el bosque cerca de nuestra casa en Polonia, a veces nos encontramos con castores. En los últimos años los hemos visto varias veces. Una vez, un castor arrastraba una larga y pesada rama a través del camino. Otra vez simplemente estaba sentado en medio de la carretera. Probablemente no esperaba nada en particular. Al fin y al cabo, también es su bosque. Los castores son animales hermosos e inteligentes.
*Embajadora de Polonia en México