Ser mujer de firme mirada

“A partir de aquí, la protagonista deja de ser la imagen perfilada por los hombres en la cultura, la chica guapa y caprichosa, para convertirse enuna mujer que sufre y padece, que toma decisiones y no se deja mangonear, como hasta ahora, por todas las personas de su entorno”

A mi Madre, inolvidable.

Agnès Varda, belga, inicia su carrera como directora de cine en Francia, cuando las mexicanas pasábamos a otra etapa de nuestra “educación sentimental”: las telenovelas.

La primera: Senda prohibida, protagonizada por Silvia Derbez y escrita por Fernanda Villeli. Aquí, imponiendo el deber ser “mujer” mediante el chantaje emocional, llorando esas lágrimas que son “para cuando valga la pena”, mirando durante 32 horas “la vida de una familia bien, integrada por una pareja y sus hijos adolescentes, que se desmorona cuando el esposo se enamora de una mujer mucho menor que él”. Lección Nº 28 de algún manual para esposas sufridas, que, por supuesto, quizás ganarán el cielo por su abnegación.

Era 1958. Votábamos por primera vez en elecciones presidenciales.

Allá, tres años antes, Agnès Varda desea atender una petición de un querido amigo enfermo. Quería conocer una determinada pequeña ciudad, pero ya no podría ir. Agnès viajó para fotografiarla, pero, ya estando ahí, prefirió grabar una película a fin de que el amigo sintiera que sí había estado alguna vez. Mirar la realidad, contagiar la emoción, saber mirar. 

La pointe courte narra la historia de un hombre que se reúne con su esposa, tras una ausencia. El amigo tenía una enfermedad terminal. Cumplir deseos, no sólo del amigo, sino también los propios de un espíritu libertario. Sugerencia Nº 0 de autoeducación.

Para algunas mexicanas de ese entonces, Balún Canán fue una gran revelación. “Rosario Castellanos estuvo en desacuerdo en que a su novela se le etiquetara como “indigenista” y señala que la temática de sus obras “indigenistas” la “constituye la persistencia de ciertas figuras recurrentes: la niña desvalida, la adolescente encerrada, la solterona vencida, la casada defraudada. ¿No hay otra opción? Dentro de esos marcos establecidos, sí. La fuga, la locura, la muerte (…) si lo consideramos bien, las primeras como las otras alternativas (la vida indígena) no son propiamente cauces de vida, sino formas de muerte”. Lección Nº 1 de abreojos.

En Francia, las situaciones que viven las mujeres corren por otras pistas. Agnès filma Cleo de 5 a 7. Una frívola joven espera los resultados de unos análisis médicos. Encuentra una adivina que le predice el futuro, su muerte. Sigue paseando, ya con angustia, y conoce a un soldado al que acaban de notificarle que tiene que ir a la guerra en Argelia. Le confiesa su miedo a morir. 

“Este es más un viaje interno que externo, el desarrollo del personaje se hace de una forma tan introspectiva que a veces es una cuestión de miradas y detalles. A partir de aquí, la protagonista deja de ser la imagen perfilada por los hombres en la cultura, la chica guapa y caprichosa, para convertirse en una mujer que sufre y padece, que toma decisiones y no se deja mangonear, como hasta ahora, por todas las personas de su entorno”.

Agnès juega con los colores. Pasa del blanco al negro, de la vida a la muerte, mientras la joven sigue cantando y, de pronto, empieza a llorar. Cambia su vestido de blanco a negro. “Ya no tiene miedo. Abraza su destino, porque ahora es suyo. Y el destino ya dirá”. Sugerencia Nº 29 de autoeducación.

Por esos años, Elena Poniatowska inicia sus crónicas de la ciudad con Todo empezó un domingo, donde a decir de Armando Ramírez, “nos enseña a ver las voces”. ¿Será que Agnès, con Caras y lugares nos enseña a oír las miradas? A saber, pero de que las dos asumieron como objetivo de sus obras el rescate de lo humano, de las y los humanos, a la gente de la calle, no queda espacio ni para la más mínima duda. Filmar historias invisibles, escribir vidas no contadas. Lección Nº 7 de abreojos.

En 1975, un programa televisivo planteaba una pregunta: ¿qué es ser mujer? Ella, Agnès, filmó Respuestas de mujeres: nuestro cuerpo, nuestro sexo. Una protesta fuerte contra el patriarcado, contra el machismo muchos años antes del #MeToo, que terminaba diciendo: “Todo eso va a cambiar, no quiero ser amada por misóginos”. ¡Urgente mensaje a los muchos!

En sus palabras: “Mi lucha siempre ha sido la de acercarme a una forma distinta de hacer cine, no la de sobrevivir en un mundo de hombres. Mi objetivo ha sido el hacer buen cine y, después, el ser feminista y cuestionarme lo que ocurre en el mundo desde un punto de vista femenino”. Calificación: excelente.

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