De Salgari a Molière

Clara Scherer

Clara Scherer

Editorial

Nada raro ir del siglo XIX-XX al XVII, como marca la política actual, que va del XXI al XIII. Rubio dice que Kołakowski dijo que un polaco pidió “por favor camina hacia adelante para atrás”.

De la novela popular a la alta comedia teatral y viceversa. El rey de Los piratas de la Malasia poco tenía que ver con las preciosas ridículas francesas, pero así va el mundo. Magdelón y Cathos se enamorarían de Sandokán en un santiamén, y por supuesto, Sandokán ni las voltearía a ver.

En realidad, mejor hablar de Sir Walter Raleigh, pirata de carne y hueso, maestro de los huachicoleros actuales. Decirle pirata, impreciso. Fue un corsario inglés (pirata con permiso real) que asaltaba barcos para darle parte de las ganancias a su reina Isabel I. Los huachicoleros, al parecer, hacen casi lo mismo. Salvo porque no roban a otro país, sino a su misma patria, México. Parte del fruto de su crimen al fisco va a las arcas de Morena para campañas de soberanía y honestidad. ¿Corrupción? ¡No! Sólo “aportaciones a la causa”.

Molière, en su comedia: “Nada más asequible hoy en día que la cultilocuencia”. ¿Qué diría de “ecosistema digital de amplificación artificial de tendencias”? Salgari, quizá pensando en el jefe del huachicol: “¡Singular contraste!, murmuró. Allí afuera ruge el huracán (pueblo bueno) aquí yo! ¿Cuál de ambos es más tremendo?”.

Una de las ridículas: “Nos guardamos muy bien de tomar en serio la benevolencia de vuestra lisonja”, aludiendo al jefe de la DEA. El jefe de los huachicoleros, con enojo, le grito al subalterno: “Traman algo contra mí, ¿verdad? ¡Que se atrevan a desafiar al corsario en su propia cueva! ¿Me odian mucho?”. Tanto, que están dispuestos a perder hasta el tratado, con tal de destruirlos.

“Acarreadnos aquí las comodidades para la conversación” (un sillón), ordenó la mandamás de la FGR. Inició su monólogo-plática, muy enfática: Por mi amor al pueblo “impediré algún robo de mi corazón (Ojeda) y cualquier asesinato de mi franqueza”. Mientras la del INE-PTITUD, afirmó: “Impediremos que avancen a quienes, ante mis ojos, tengan aspecto de ser muy malas piezas, de atacar a las libertades (de Morena sin plancha) y de tratar a un alma como el turco al moro”. 

Las ministras. “¡Cómo, diablo! No bien se les acerca uno, se ponen en mortífera guarda”. ¡Ah! degradan hasta al acordeón. Un empresario: “Desconfío, a fe mía. Voy a poner pies en polvorosa o exijo garantía burguesa de que no me harán ningún daño”. La prosoviet, “ya veo, es realmente un Amílcar” (dice IA, hermano del que manda en la ciudad). “No lo molesten”.

Cathos, con careta anticorrupción: Por mi parte, afirmo que, fuera de Morena, no hay salvación para las personas de dudosa probidad, aunque intenten conectar al primo de un amigo de un vecino para que les ayude a brincar el bache.

El jefazo le aseguró a Adán, “nos vamos a jugar una peligrosa partida. Tomo el timón con mano firme, sin perder de vista al formidable adversario. Les he demostrado que la gente de calidad lo sabe todo sin haber aprendido nunca nada. Todo cuanto hago se me ocurre espontáneamente, sin estudio”. Adán duda entre aplaudir o morir de miedo.

Y Magdelón, a la sazón morena en jefa, pensaba que “furtivos, es decir, obrando a escondidas; parece como si fuéramos un gato que acaba de coger un ratón. Furtivos”. Así actuaremos. Salgari: “Un hombre tal, dotado de una fuerza prodigiosa, de una energía extraordinaria y de un valor tan grande, no debía morir, pese a tantas pruebas”. Él defenderá la soberanía personal y de sus querencias hasta el último aliento.

Ignoradas por el poder, más madres se suman, angustiosamente, a las Buscadoras. Rogamos apoyo al viento del amanecer, al del sur, hasta a la Madre de todos los vientos. ¡Urge encontrar a quienes nos faltan! La humanidad depende de ello. 

Felicidades Data Cívica por apoyar.