Por una amenazante sugerencia
Llegó la hora de dormir. Y en ese momento, todo se desatinó. En el desayuno, habló el primero: “Tuve una horrenda pesadilla: estaba en medio de una manifestación de muchas mujeres llorosas, gritonas, no entendía qué querían. Llevaban fotografías en sus playeras y me reclamaban. Me injuriaban y me acusaban. Sólo entendí dos palabras, La Barredora. Lo niego todo”
Estábamos con la emoción al límite. Después de jornadas extenuantes, recorrer calles, plazas y senderos polvorientos, puro trabajo de calle, por fin gozaremos de un derecho básico: vacaciones. Sólo una semana. La idea fue de Josefina y la aplaudimos. Genial, espectacular, instructiva, reverencial. Un viaje a la medida de nuestra devoción.
Hacer equipajes ligeros, el calor aprieta. Como hay mar, pantalones cortos, blusas holgadas, chanclas y trajes de baño. No se necesita más. Lentes oscuros, crema protectora, gorras y sombreros. Pijamas indispensables, serán cuartos compartidos y cada quien costeara su viaje.
“Por eso, ni se preocupen”, nos dijo. Precio paquete por reserva: 6,420.00 pesos. Incluye transporte marítimo, recorridos turísticos y alimentos. “El precio se modificará de acuerdo con la selección de habitación que se haga”. O sea, como nos gusta, con humildad para pasar una grata semana. No somos aspiracionistas.
- Llegamos al Centro de Aprendizaje y Educación Ambiental y nos dictaron las reglas para la conservación y protección de los ecosistemas. Éste es un destino de primer nivel nacional e internacional, por eso, debemos seguirlas sin excepción. Una vez terminada la brillante exposición, fuimos a comer. Era bufet, porque aquí, todos somos iguales, no hay jerarquías ni discriminaciones.
Ya para la tarde, y después de una siesta, nos dividimos. Hubo quien quiso ir al Mirador Punta Halcones; quienes visitaron la Casa de la Monja, quienes fueron al Museo de sitio. A la hora de cenar, cada quien habló de su experiencia. Brindamos con tequila por tener la fortuna de estar siendo parte de un turismo sustentable, cuidando nuestros recursos naturales y culturales. Cantamos alegres canciones de Joaquín Sabina.
Llegó la hora de dormir. Y en ese momento, todo se desatinó. En el desayuno, habló el primero: “Tuve una horrenda pesadilla: estaba en medio de una manifestación de muchas mujeres llorosas, gritonas, no entendía qué querían. Llevaban fotografías en sus playeras y me reclamaban. Me injuriaban y me acusaban. Sólo entendí dos palabras, La Barredora. Lo niego todo”.
“A mí, mis nietos se me aparecieron cual fantasmas, diciendo que les había robado lo más preciado en su vida, la base de su fortaleza, su energía vital: su madre. Que eso lo pagaría y mi hijo tampoco escaparía del infierno. No podíamos ni salir a las calles en Matamoros ni en Tampico y menos, en Ciudad Victoria. Sudaba frío. Me quedé varado en El bulevar de los sueños rotos”.
“Ustedes no saben lo que es el tormento de entender que, por ambición, lo perdí todo. Mis antes aliados me persiguen, mis enemigos me acosan y quienes me protegen, lo hacen por sus propios intereses, yo les importo un comino. Los muertos y las muertas se ríen de mí. Hasta mi familia me desprecia y encima, tengo que hacer la pantomima de que gobierno. Lo hago Con la frente marchita”.
“Me lo dijeron mil veces, pero nunca quise prestar atención. Tarde o temprano, arde quien se acerca al fuego del poder con la fe en eso llamado complicidad. Nunca pensé que me alcanzaría el brazo largo del tío Sam, pero ya ven, estoy chamuscado y soy el hazmerreír de quienes ayer me respetaban y hasta me temían”.
Me cautivó cuando me dijo: “Yo no quiero un amor civilizado, porque yo menos, mucho menos. Quería diamantes y ajuares que me hicieran parecer la princesa que nunca seré. Él, mi cómplice en tropelías y cuando más gozábamos de lo mal habido, en mala hora se me ocurre demandar. Hoy, sólo soy dato protegido y él, la sombra esquiva de mi mal”.
- Hasta creímos que el pasado nos tendía una trampa, ¿o será el futuro? Estuvimos en aquellos tiempos cuando Obregón encarcelaba a delincuentes comunes y políticos rapaces. ¿Será nuestro inconsciente? A saber. En Islas Marías no volvemos a poner un pie. ¿Humanismo 4T? ¿Reino de Malolandia?
