Kamala, Claudia y “la fruta del dragón”
Sinaloa, “la fruta del dragón”, convertida en una valiosa carta de victoria para la candidata y en una derrota para el discurso violento de Trump, ¿será puesta a la mesa? La fuerza y efectividad de la inteligencia contra los arrebatos de la rabia, la ira y la violencia.
Sinaloa: del náhuatl, pitahaya redonda. Pitahaya: fruta del dragón. Dragón: animal mitológico, devorador o guardián. Ser cósmico en espera, cuya acción implica la muerte —o el nacimiento— de un orden universal. (https://es.wikipedia.org/wiki/Dragón).
El impacto de la ¿captura o entrega? del narcotraficante más poderoso ha causado la más disparatada de las actuaciones de los gobernantes. Del “nosotros no tuvimos nada que ver” (Andrés Manuel López Obrador, en claro mensaje a los narcos), hasta el “Estados Unidos no participó en forma alguna en la captura”, del embajador Ken Salazar, nos quedan, si les creemos, dos posibilidades: primera, el señor Ismael Zambada fue abducido por seres extraterrestres. Segunda, el poder de los cárteles sí es superior al del gobierno mexicano (¿alguien lo dudaba?). O sea, en México el poder se comparte en la medida que los capos lo permitan.
En este contexto, la candidata demócrata, Kamala Harris, tan firme en su convicción de que la aplicación de la ley es la forma adecuada de resolver situaciones complejas ¿confiará en el gobierno de Claudia, quien, hasta el momento, sólo replica, y de forma aburrida, lo que dice su maestro: abrazos, no balazos e ir a las causas, con el agregado de su anuencia a la iniciativa para destruir al Poder Judicial? ¿Kamala se quedará de brazos cruzados, en caso de ganarle a Donald Trump, ante la crisis de salud ocasionada por el consumo de fentanilo, ligada a los narcos mexicanos? Si gana Trump, sólo habrá violencia.
Ya sabemos lo que Claudia ve en Sinaloa: el maíz (que oculta laboratorios de fentanilo); a las mujeres y hombres trabajadores (nadie ha dicho que quienes se dedican al negocio de las drogas sean flojos ni que a eso se dediquen todas las personas que viven en Sinaloa); a apoyar al gobernador, porque ese día no estaba ahí (¡ah! ¿y eso lo excluye de haber citado al Mayo y de haber traicionado a los ciudadanos?) La ingenuidad, ¿o la complicidad caminando rumbo a la impunidad?
De los símbolos del poder, la visita de Omar García Harfuch a López Obrador ¿significa que éste le dio la bendición? Entonces, otro que se la debe, por lo que podrá manejarlo como le venga en gana. O al menos, exigirle información y cuidar a quienes le interesen, ya sea por razones sentimentales, o por complicidades inconfesables. Y Claudia, nomás mirando.
Pronto será el primer debate entre Kamala contra Trump. Ya veremos de qué madera está hecha. Lo que seguro no veremos, es la rigidez de seguir el guion que le dictaron a Claudia; en contenido, López Obrador; en formas y actitud, asesores de imagen. Sinaloa, “la fruta del dragón”, convertida en una valiosa carta de victoria para la candidata y en una derrota para el discurso violento de Trump, ¿será puesta a la mesa? La fuerza y efectividad de la inteligencia contra los arrebatos de la rabia, la ira y la violencia.
La lucha contra el dragón ha fascinado a casi todas las culturas, aunque algunas del mal llamado Oriente, lo consideran un “animal” benéfico. En las culturas calificadas como occidentales, esa lucha es heroica. Para aplacarlo, se le ofrecían doncellas. Quizás, a los narcos también. Y se dice que esos dragones eran devoradores de hombres, tal y como las drogas actúan sobre quienes las consumen, en especial, el famoso fentanilo.
El papel de guardián que se le ha adjudicado, habla de preservar un lugar y un orden que preludia una nueva cultura. Suena interesante, pero, afortunadamente, eso es sólo mito y Kamala no es ni se siente heroína. Tiene claro que su primera batalla será por unir a las y los ciudadanos, para que, escuchando todas las voces, puedan generar desarrollo y bienestar para todas, todos, todes.
Aquí, sólo miraremos cómo llegan extraterrestres a causarnos inquietudes y zozobras, además de lamentar el deterioro de nuestra convivencia, instituciones y patrimonio, a saber por cuánto tiempo.
