¿Estamos acaso, en una emergencia?
¿Ucrania? Sepa dónde queda eso y, además, ¿cómo vamos a decir algo contra Rusia?Es la patria de las mejores ideas para ser un autócrata, que es lo que quiere llegar a ser.Y hasta contener el precio de las gasolinas, con tal de que ese “pueblo sabio” siga repitiendo consignas bobaliconas.
Parece que sí. La “emergencia" es el inconmensurable narcisismo herido de un señor. Ante el ya constatado declive de su popularidad, sólo unas pequeñitas décimas, el señor se siente traicionado, vulnerable, y por las horrendas pancartas desplegadas, además se siente “solito". Por lo que, sin dudarlo ni por un segundo, lanzó todas las alertas y mandó a sus miles de marionetas a alebrestar al “pueblo bueno".
No podía faltar ni el candidato b, corcholata en la acepción de quien se siente “el destapador”, ni el encargado de vigilar la seguridad (no lo entendimos, es para la seguridad del señor, no de la población) aun y cuando las muertes se sucedan desgraciadamente, en cadena. De quienes integran el legislativo, mejor ni hablar. De pena ajena.
Ni el famosísimo virus covid-19 movilizó tanta energía, tanta virulencia, tanta inquina y tanto odio a sus posibles víctimas. Sólo una vez vimos reunido al comité encargado de cuidar la salud para generar estrategias sensatas. Sólo un tal Hugo balbuceó que había una manera de protegerse y esa era exclusiva de su jefe, la fuerza moral. Ahora, ante esta “emergencia” por el orgullo herido de un personaje, la utilización de todos los recursos a su alcance, se han puesto a su disposición. Esa sí merece brincar cuanto obstáculo se oponga a sus deseos.
A pesar de violaciones a la ley y a la Constitución, en la conciencia social no se borra la Casa Gris, y mucho menos, la crueldad, la desmedida ambición y el abuso de poder de su fiscal “autónomo”. Dos valientes mujeres de la tercera edad, apoyadas por la ciudadanía, lo derrotaron. Ni así. El señor no deja de consultar a su espejito mágico, encuesta de popularidad, creyéndose el merecedor de todos los halagos.
¿Ucrania? Sepa dónde queda eso y, además, ¿cómo vamos a decir algo contra Rusia? Es la patria de las mejores ideas para ser un autócrata, que es lo que quiere llegar a ser. Y hasta contener el precio de las gasolinas, con tal de que ese “pueblo sabio” siga repitiendo consignas bobaliconas.
¿En verdad, el señor cree que lo quieren? ¿Qué es el mejor? Por supuesto que no es tan “ingenuo”, sabe bien que seguirá perdiendo apoyo. De lo que se trata es de sembrar ese aparente apoyo antes de iniciar con la siguiente etapa: aterrorizar. Aunque ya muchas y muchos lo están. El narco ayuda y se lo agradece.
Pena enorme escuchar los gritos del corcholata segundo. Hasta el tonito le copia al jefe y los dislates no tuvieron ninguna vergüenza para salir de su boca. Puros funcionarios y algunos acarreados. Ya entendimos que se quieren quedar y por las buenas, las malas o las peores, van a seguir sumisamente a su líder. ¡Qué vergüenza!
Muchos han perdido hasta el buen prestigio. Nada importa, con tal de no perder los huesos. Ojalá eso lo tenga claro el señor, que no es por su genialidad, sino por sus amenazas. Y ese decía que iba a pacificar al país, que el poder es para servir y no servirse, que no son iguales. Eso ya lo constatamos, son mucho peores. Corruptos, mentirosos y lambiscones.
Ver como destruyen, corrompen, se burlan, duele y duele mucho. Años de trabajo de millones de ciudadanas y ciudadanos para construir un sistema confiable para realizar las elecciones y no hacerse el “loco” ante flagrancia de violaciones a la ley. El corcholata 2 persigue, si el otro se retira, quedarse en el poder. Y ¿la moral, la ética? Al diablo, lo importante es darle laureles al señor. Aspirantes a macho alfa. ¡Uf! ¿las mujeres? El poder es pleito de machos contra dos sustantivos femeninos: la democracia y las libertades.
Ucrania, Bucha, el dolor, el sufrimiento, ¿los valores?, todo, absolutamente todo, importan nada. Lo único que hay que hacer es escucharlo, aplaudirlo, halagarlo. ¡Qué horror! Sigamos defendiendo al INE, garantía de que la democracia seguirá a pesar de los pesares.
