Entre una funámbula y una voz espectral

La Presidenta no tiene la fuerza política para actuar a favor de algunas instituciones ni para obligar a los de su partido a respetar la ley. Sólo ¿está con ella? el fantasma del Palacio quien la vigila para que no zigzaguee. Sabe que él traiciona hasta a su sombra. Funámbula trastabillante y sorda.

Increíble lo que estamos viviendo. El capricho de alguien que se cree por encima de todo, por su “calidad moral”. Habrase visto mayor desfachatez. Cuando halago en boca propia es vituperio, ¿qué calificativo merecería quien cree ser “superior moralmente”? La palabra vergüenza no la conoce. Sinvergüenza. El cinismo baila a su ritmo. Y lo peor, hay muchos otros que, en su pequeñez, le aplauden. El miedo no anda en burro.

Una mujer, dicen muy capaz, se ha prestado al juego. Ni duda, cómplice de la degradación de la ¿cultura cívica, nivel de civilidad, decencia, democracia? Pero, en su pecado lleva la penitencia. Los otros simulan respetarla, pero están tras sus propios intereses. Creer que ¿la lealtad, el miedo? se ha transferido a ella porque sí, pura ingenuidad.

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Como la “superioridad moral” dictó derruir la Constitución, arguyendo mentiras según añeja costumbre, todo lo que se le ocurra, será dictado desde la espectral voz del fantasma del Palacio y cobrará carta de ley suprema. Otro disparate. Para cambiar la Constitución, haría falta convocar a un Congreso o Asamblea Constituyente. No uno (sub)normalito, como el que tenemos, con sus consabidas trampas multiplicadas.

¿Por qué, si tienen esas mayorías tan aplastantes no hicieron lo que correspondía? Porque no pueden articular ni un argumento jurídicamente sólido. No se trata del señor Monreal, exhibido desde hace tiempo y menos de la señora Cordero, quien como dijo, no vivirá las consecuencias. Se trata de la toma del poder por los expriistas, aquellos que nunca brillaron por su trabajo, pero sí por sus trampas y su machismo.

La Presidenta no tiene la fuerza política para actuar a favor de algunas instituciones ni para obligar a los de su partido a respetar la ley. Sólo ¿está con ella? el fantasma del Palacio quien la vigila para que no zigzaguee. Sabe que él traiciona hasta a su sombra. Funámbula trastabillante y sorda. Camina cual bailarina, imprimiendo fuerza a su andar, pero cada vez más frágil y más enojada, brincando como canta la voz espectral, quien quizá, sólo dejó el Palacio por un ratito. ¿Una Giselle mexicana?

A las mujeres nos espanta pensar en la travesía de siglos para que una mujer estuviera en ese lugar, la Presidencia y que, desde ahí, se hicieran los cambios legales y de política pública pertinentes para la igualdad de derechos y para detener la violencia contra las mujeres. Ver lo que está pasando da una enorme vergüenza, una profunda tristeza y un gran miedo por lo que se pierde con el autoritarismo. No sólo las mujeres, todos los mexicanos estamos perdiendo.

Con China haciendo lo que saben hacer muy bien, ser tenebrosos e impenetrables, invirtiendo en pisos, coches, precursores químicos y más. Con los rusos, fervientes adoradores de Putin, expertos en software, campañas negras, blancas y de cualquier color. Con los narcos escondidos en cada esquina del país, amigos de las mafias rusas y chinas. Todos, con mucho dinero, tentando a los oportunistas legisladores, y la funámbula cree que con rabietas hará algo más que el ridículo.

A los de la 4T no les importa que los inversionistas no crean en el país. Esos cautelosos son americanos y europeos y están, al decir de muchos, en franca decadencia. China y Rusia están jugando sus cartas y no les importa el Estado de derecho, les interesa el mercado mayor del mundo y van por él. Además, la supremacía mundial. Somos una simple tuerca en sus manos.

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Un fuerte viento de desesperanza sopla desde Estados Unidos. Los feminismos redoblaremos esfuerzos y estrategias de apoyo y compromiso. El 25 de noviembre, las feministas recobraremos presencia pública y energía para continuar con la construcción de una sociedad igualitaria y libre de violencia hacia las mujeres. Un Sistema Nacional de Cuidados es cada día más urgente.

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