Dos luces en el camino
Dos mujeres ejemplares que dan pasos firmes en dos temas que han sido muy complejos para todas las mujeres en todas las áreas del quehacer humano. Sostener su verdad apegadas a su profesión. En estos casos, periodismo y abogacía
Como acertadamente tituló su libro Lourdes Mendoza, Con la frente en alto, así derrotó la malquerencia, el desprecio, la andanada poderosa que intentó exterminarla como periodista y como persona. Su dignidad se transformó en su columna vertebral y así, bien derechita, buscó apoyo legal y jurídico, y encontró en amigas y amigos apoyo para sostenerse y dar la batalla. Hasta hoy, ha ganado no sólo dos veces en lo legal, sino también un espacio en la consideración y estima de muchísimas personas. Su profesionalismo ha salido fortalecido y a muchas su ejemplo nos ilumina.
Con la frente a todo lo alto de la dignidad de ser humana, la ministra presidenta Norma Lucía Piña ha dado muestras de ser una mujer autónoma, independiente, lúcida y capaz de defender sus ideas, principios y valores. Ojalá, muchas otras que tienen cargos públicos sigan su valiente ejemplo. Además, enciende nuevamente la idea de que la meritocracia sí es el mejor de los caminos para avanzar en la vida. No, no basta el “échale ganas”, pero sí que ayuda, y tanto que hizo trizas el lamentablemente famoso techo de cristal.
- Dos mujeres ejemplares que dan pasos firmes en dos temas que han sido muy complejos para todas las mujeres en todas las áreas del quehacer humano. Sostener su verdad apegadas a su profesión. En estos casos, periodismo y abogacía. Han retado al poder patriarcal con herramientas que requieren aprendizaje y maestría, además de inteligencia y convicción.
Escribir bien notas periodísticas es resultado de investigaciones acuciosas y de entender uno de los principios que defiende la novela de Matar a un ruiseñor: escuchar a las partes involucradas en una contienda y después de reflexión, mostrar las certezas a las que conducen las huellas de las palabras pronunciadas, respaldadas por hechos comprobables. Lourdes ha logrado hacer realidad el deseo de Mary Wollstonecraft: “Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas”. Debe haberse sentido, al escribir su libro, como Rosario Castellanos dijo a Beatriz Espejo: “La escritura fue para mí, no sólo la búsqueda de una forma estética de expresión, sino también una suerte de conjuro para aplacar las potencias de lo incomprensible”.
- Dictar sentencias no puede alejarse de la justicia. Es menester conocer el Derecho y hacerlo valer. Estudiar casos, sentencias anteriores, contextos y profundizar en el análisis no es algo fácil. Exige disciplina, saber que la justicia supone trato igual para los iguales y desigual para los desiguales; que una sentencia justa estará investida de un valor ético incalculable, lo que generará seguridad jurídica, indispensable en todo orden social, evitando la horrorosa incertidumbre. La ministra actúa cuidando su honestidad personal, considerándola fundamento de imparcialidad.
Norma lleva por nombre, herencia fuerte de su padre, a quien honra cada vez que debe trabajar con el Derecho. Huella de un cariño que devino en destino y que ella ha abrazado con pasión. Es revolucionaria, no sólo por hacer trizas muchos prejuicios, sino porque desde su actuar ha dejado claro que las mujeres y los hombres son iguales en derechos y ante el Derecho. Por ello, busca garantizar el acceso a la justicia de las mujeres en condiciones de igualdad.
¿Qué dirán aquellos que sentenciaban: “Señoritas, para qué pierden el tiempo entrando a clase, su lugar es en los pasillos. Las mujeres que vienen a la universidad lo hacen para cazar ingenuos y casarse?”.
“Creo que será verdaderamente glorioso cuando las mujeres sean personas realmente auténticas y tengan todo el mundo abierto a ellas”. Karen Blixen. No son las primeras mexicanas autónomas y valientes. Hoy son las más visibles. Su vida no será más fácil, pero su deber es seguir en ése, su camino. Estamos con ellas. Felicidades.
