Del falso feminismo y otras suspicacias

¿Cómo pensar sobre hechos trágicos que avasallan la existencia? Sabernos vulnerables, sentirnos desolados, no encontrar asidero en ninguna parte. La indignación sube por la garganta acompañada por la ira, el coraje, la rabia. O bien, la impotencia derriba la voluntad de vivir, de reír, de seguir creyendo, de tener una esperanza. Confusión.

Importante recordar que los derechos para todas y todos son viables sólo si estamos en tierra firme. Es decir, en ambientes de paz y seguridad. No en climas de cárteles disputando cada milímetro de territorio, que ha sido abandonado por quienes creen que el poder se obtiene con sólo sentarse en la silla principal y abrir la boca para soltar disparates.

¿Cómo pensar sobre hechos trágicos que avasallan la existencia? Sabernos vulnerables, sentirnos desolados, no encontrar asidero en ninguna parte. La indignación sube por la garganta acompañada por la ira, el coraje, la rabia. O bien, la impotencia derriba la voluntad de vivir, de reír, de seguir creyendo, de tener una esperanza. Confusión.

Hablar de quién fue, por qué perseguía una idea luminosa, un recuerdo de un pasado del que otros hablan, una necesidad de encontrar solución al miedo por la arbitrariedad. Él cayó por siete balas que un títere sin más bagaje que la inopia le asestó. Un ser que, posiblemente, sin oficio ni beneficio, cruzó por su camino para cumplir sentencia dictada por quienes buscan sólo dinero. Arrebatar.

Es moralmente imperativo hablar de él, de su pasión por la vida, por la dignidad en la convivencia. Un hombre cabal. Atento a su propio deber de memoria. Mirando por la reconstrucción de la paz para hacer la vida posible para quienes habitan esas tierras. Uruapan, tierra pródiga que acoge a quien desee habitarla. Recuperar el aliento.

Hablar de responsabilidades no asumidas. De la narcopolítica que rodea esos casos. De quienes ocupan un espacio, pero no dan respuesta. Con planes vagos y sin fundamento. Sospechas ante la realidad. ¿Por y para eso ganaron la costa del Pacífico en 2021? ¿De narcos pasaron a extorsionadores? El miedo trocó a desafio.

Las ocurrencias. Respuestas que no llevan a ningún lado. Taparle el ojo al macho. Hay que despejar el camino, antes de afirmar que ya hay plan. Llegaron tarde y no por propia voluntad. Arrastrados por los acontecimientos. Con la cabeza vacía. ¿Las manos manchadas? La indolencia también sumó en la tragedia. Esclarecer responsabilidades para retomar el rumbo. Dejar de echar culpas que impiden encontrar luces. Ante el más valiente presidente municipal del país en muchos años, sólo ven sombras de su propia irresponsabilidad. ¿Atención a las causas? ¿La impunidad será una de ellas? ¿Cero impunidad, después de lo visto con Rocha Moya, Adán Augusto y muchos otros?

Con el falso feminismo olvidado en la recámara, lo que se muestra en el descuadrado ambiente palaciego es la furia impotente por no atinar a silenciar los justos e indignados reclamos. Desde las y los chavos, de ciudadanas y ciudadanos, de académicos, estudiosas, periodistas y muchas otras voces a quienes los discursos vacíos los hartan. Quieren verdad, justicia, ética y responsabilidad. Tronante, la amenaza: los vamos a investigar. ¿Silenciarán hasta a la viuda, nueva alcaldesa?

Los feminismos proponen diálogo, no soliloquios. Autonomía, no réplica sin sentido y odio rencoroso hacia quien pueda vivir sin su permiso. No buscan aplausos ni se esconden tras la falsa infalibilidad. Buscan el encuentro para compartir sentidos de vida. Quieren un mejor vivir con otros, otras que construyan un nosotros, un nosotras. Sumisión hasta en el vocabulario de insultos y agravios, nunca propuesta de las feministas. Cuidar es consigna.

El recuerdo del alcalde Carlos Manzo no será arrumbado en el olvido. Habrá interesadas, interesados en el deber de memoria hacia quien dio la vida por cambiar el rumbo. Sabemos, como Gonzalo Celorio, “Sí; la imaginación saca a la luz las imprevisibles verdades de la historia”. Y ahí, el papel de los y las traidoras será para quienes se escudan en su pureza ideológica.

A sus querencias, un abrazo. Queda una tristeza inabarcable.

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