Compromiso 86
“Se van a constituir 266 coordinaciones de seguridad pública en todo el país atendidas por la guardia nacional para proteger a los ciudadanos que son víctimas de asesinatos, secuestros, robos y otros delitos”. Suponemos, como dicen, que el masculino es “neutro”, y que también protegerán a las ciudadanas que son víctimas de asesinatos (feminicidios), secuestros (y violaciones sexuales), robos y otros delitos
También dicen que “para que sean prioridad, hay que elegir sólo tres”, a fin de poder medir y cumplir, y aunque las mujeres creemos estar incluidas en el muy lejano lugar 86, sabemos que para tod@s, ésta es la prioridad uno del Estado mexicano, la seguridad: “…el gobierno tiene un deber que es superior al de pagar sus deudas y que es el de mantener vivos a sus ciudadanos”. (Jurista alemán, Karl Zachariae, 1830)
Carmina Jasso y Karina González afirman que “es necesario reconocer que pese a los esfuerzos gubernamentales por atender la violencia feminicida ésta sigue al alza, incluso en la mayor parte de las entidades en donde se declaró la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres. Asimismo, prevalecen las brechas en la medición de esta violencia siendo que muy pocas defunciones de mujeres por homicidio se tipifican como un feminicidio. Si bien éste es un problema que podría estudiarse y atenderse diferenciadamente a nivel local, refleja una ausencia del reconocimiento de la violencia feminicida a nivel nacional que no se ha logrado subsanar”.
Del mapa elaborado por María Salguero, la cifra de feminicidios es demoledora: 500 mujeres han sido asesinadas en el país hasta la fecha. En 412 de las muertes se desconoce la identidad de los feminicidas, seguido de 32 asesinatos cometidos a manos de quienes, en el momento de su muerte, eran sus parejas sentimentales. La mayoría murió por balazos, pero los otros casos son una muestra de la crueldad aplicada a las mujeres. Y, la mayoría murieron en sus casas.
Aunque la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha mandatado a la autoridad judicial investigar con perspectiva de género el crimen de mujeres, las autoridades de cada estado aplican cualquier metodología, cuando la hacen. En México, al menos 6 de cada 10 mujeres ha enfrentado un incidente de violencia; 41.3% de las mujeres ha sido víctima de violencia sexual y, en su forma más extrema, 9 mujeres son asesinadas al día.
ONU Mujeres afirma: “La violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más graves, extendida, arraigada y tolerada en el mundo. A nivel global, una de cada 3 mujeres ha sufrido violencia física y/o sexual. Todas las mujeres y las niñas del mundo, sin importar su origen, edad, condiciones sociales, religión u orientación sexual, están expuestas al riesgo de ser víctimas de violencia”.
El presupuesto 2019 anula el apoyo a las instancias de las mujeres en las entidades federativas, cuyo objetivo es precisamente fortalecer la política de igualdad y no violencia en cada estado; al presupuesto para el Fomento a la Transversalidad de la Perspectiva de Género le restan un 50%, dedicado a visibilizar y a promover el derecho a la igualdad en cada dependencia gubernamental; a la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM) le aumentan sólo el 25% de su presupuesto, y al Programa de Igualdad le restan el 50 por ciento. Queda claro, entonces, que la igualdad de derechos entre mujeres y hombres no es prioridad.
Como decían en otros tiempos, prioridad sin presupuesto es pura demagogia. Pensar que “el pueblo bueno no mata a las mujeres” es caer en trampas maniqueas, pues para muestra basta un botón. Se decía en Colombia, en tiempos afortunadamente ya idos, “así fueras un hombre del pueblo como el líder del Cártel de Medellín…”.
Junto con Luchadoras, exigimos que “las decisiones, medidas, políticas públicas y presupuestos que fijen el rumbo del país deben contar con la voz de las mujeres, queremos ser consultadas, visibilizadas y reconocidas, así como que se tomen en cuenta los impactos diferenciados que todas las acciones podrían tener en nuestras vidas y nuestros cuerpos”.
Licenciada en Pedagogía y especialista de género
clarasch18 @hotmail.com
