La mística de la feminidad

Este importante libro, escrito por Betty Friedan en 1963, hace cincuenta años, en un país que había hecho todo por “guardar en casa a sus mujeres”, fue la piedra que derrumbó el castillo de naipes con el que se pretendió negar la humanidad de las mujeres en Estados ...

Este importante libro, escrito por Betty Friedan en 1963, hace cincuenta años, en un país que había hecho todo por “guardar en casa a sus mujeres”, fue la piedra que derrumbó el castillo de naipes con el que se pretendió negar la humanidad de las mujeres en Estados Unidos, paradójicamente, el país de las libertades, el primero en suprimir la esclavitud de los negros, pero olvidando los derechos de más de 50% de su población.

Betty Friedan pone en blanco y negro que las mujeres tenemos capacidades que van más allá de cuidar y atender a maridos e hijos. Resalta las estrategias seguidas por el sistema para no dar empleo a las mujeres y si acaso se les ofrece, éste tiene una muy menor remuneración, al tiempo que se le exige “no descuidar las labores propias de su sexo”, ¡como si la genética contuviera la información sobre planchado y formas de elaborar comida! Y así, obligarlas a una doble jornada.

El ideal (misógino) de vida de EU descansaba sobre la negación de derechos a las mujeres. La dependencia, construida desde el momento mismo en que nace una niña (Oh, esperábamos un varoncito) hasta lo que podríamos llamar como hostigamiento cotidiano a las niñas (jalar el cabello, robarle la tarea, meter el pie, burlarse de ellas y, lo peor, llamarlas feas). Estrategias que se continúan en el acoso laboral y la violencia contra ellas en cualquier ámbito.

Allá, al igual que aquí, la palabra “feminista” se convirtió en insulto. Estrategia eficaz para desvirtuar su sentido. Según el diccionario de la Real Academia, el feminismo es: “Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres. Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres”. Lo mínimo que se esperaría, es que todas las mujeres se declararan feministas.

Francisco Fuster García, investigador, nos dice: “La importancia de la obra friedaniana es capital para entender la historia de la mujer en Estados Unidos y el desarrollo del feminismo como teoría igualitaria. Muchos años después de su éxito la propia autora afirmaría que nunca se planteó escribir un libro que cambiara la vida a las mujeres, que cambiara el rumbo de la historia. Sin embargo, eso fue lo que hizo esta mujer. Mientras todos la ridiculizaron con bromas y menosprecios, ella tuvo el valor de alzar la voz cuando otros no lo hicieron”.

Para Friedan, el problema es la exclusión de la mujer de la esfera pública y, por ello, propugna reformas relacionadas con el mercado laboral. La igualdad económica es la principal prioridad para lograr la igualdad en su totalidad.

En su segundo libro, La segunda fase, de 1981, hace un planteamiento en el cual resaltan dos ideas: creación de infraestructuras que ayuden a las mujeres —yo diría a las familias, pues las/os hijas/os son de dos— (guarderías, ayudas de los gobiernos, etcétera) y cooperación de los hombres en las tareas domésticas.

Estas propuestas hoy se han traducido en la agenda del empoderamiento económico de las mujeres e, igual de importante, en la agenda del derecho a la educación de las/os menores de tres años, educación inicial para realmente, cambiar a una sociedad.

                *Licenciada en pedagogía y especialista

                en estudios de género

                clarasch18@hotmail.com

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