Las roomies

Una perversión secreta de los periodistas suele manifestarse cuando un compañero yerra tras soltar una nota que parecía espectacular, incluso sin una fuente firme. Se produce entonces una suerte de alivio y uno puede decirse en la intimidad: al menos esa nota no se me fue. Lo comento porque, en días recientes, más de un columnista refirió el pleito irreconciliable entre las dos lideresas de Morena, Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, y aseguró que ese enfrentamiento había interrumpido la designación de las candidaturas del partido a las gubernaturas. Los hechos mostraron otra cosa en la semana. La presidenta de Morena y la secretaria de Elecciones anunciaron juntas cinco candidaturas delicadas: Baja California, Guerrero, Quintana Roo, Michoacán y Zacatecas. “Son columnas más cercanas a la ficción que a la realidad”, me dijo Citlalli días antes de que anunciaran a los ganadores. Le creí. En especial cuando hizo esta analogía: “Somos como roomies. Nos despertamos y hablamos. Acabamos el día juntas. Y así vamos a seguir”. Yo lo entendí como el acuerdo entre dos profesionales que comprenden dónde están paradas. Son las bisagras de múltiples grupos y personas. Saben que carecen de margen para permitir que las vanidades y las disputas de poder las separen. Dos mujeres que comprenden el sentido de lealtad entre quienes deben remar juntas, aun en el desacuerdo. Seguramente, como buenas roomies, se hartan por momentos, pero no rompen el vínculo. Para ellas, la causa parece ser hoy más grande que cualquier ambición. Dudo que los otros partidos cuenten con un binomio de esta altura.

Temas: