La noche del 29 de junio, un huésped llamado Octavio Jorge Cortés Jiménez bajó enfurecido a la recepción del hotel Park Life Paradox de Santa Fe para insultar a la joven recepcionista porque, según él, no le informó de un mensaje que esperaba. De los insultos pasó a los golpes, al menos dos en el rostro. La derribó y la pateó en el suelo. Le arrebató dos teléfonos celulares y los estrelló con mucha fuerza contra el mostrador. Cortés Jiménez siguió hospedado en el Park Life Paradox como si nada hubiese ocurrido. Este miércoles, 16 días después de la agresión, difundimos el video de la golpiza y, todo indica, salió huyendo del hotel. Si logra evadir a la justicia, vivirá escondido durante muy largo tiempo. Si lo aprehenden dentro de unos meses podría ser de los primeros procesados bajo la ley integral contra el feminicidio, anunciada en la semana por la presidenta Sheinbaum. “Creemos que tenemos datos de prueba suficientes para acusarlo de feminicidio en grado de tentativa”, me dice Edgar Adaya Tenorio, abogado de la joven. “Es un delito que no acepta acuerdos reparatorios, perdón de la víctima ni suspensiones condicionales”. Octavio Jorge Cortés Jiménez —quien, además, enfrenta decenas de acusaciones por supuestos fraudes inmobiliarios en Sinaloa—, uno de esos hombres que se sienten con el privilegio de poder matar a una mujer, es ahora un personaje infamemente famoso en México.
