De las madres del Azteca a La Chingada

I

Mención aparte en la crónica del jueves tendrá la protesta de las madres buscadoras, mujeres que, escribe Jorge F. Hernández, tienen como único delito buscar hasta el cansancio las almas y cuerpos de sus hijos desaparecidos. No sólo fueron ignoradas por el gobierno; desde Palacio Nacional se insinuó que su simbolismo era tan raquítico que necesitaban de dudosos refuerzos provenientes de Jalisco. Las madres padecieron, además, el desaire de no pocos aficionados que apenas volteaban a mirarlas durante el accidentado trayecto al Estadio Azteca. La desgracia del México profundo: ni vuelven ni se van; los que estando, no están; desaparecen, pero joden a todo el mundo, González Iñárritu dixit.

II

El inicio del Mundial ha coincidido con la denuncia que la dirigencia del PAN presentó contra López Obrador ante la Corte Penal Internacional. La denuncia apunta a ser una causa a la que el acusador dará riguroso seguimiento, con el propósito de que algún día desemboque en una condena o, al menos, de que el acusado no caiga en el olvido. El fundamento es sencillo: investigar y castigar a los responsables individuales que, de 2018 a 2025, crearon las condiciones para la multiplicación de delitos que derivaron, entre otras atrocidades, en 150 mil desapariciones. Una acusación de crímenes de lesa humanidad. Como los chilenos con Pinochet, el PAN tiene ahora una causa de largo aliento: sostener que el de López Obrador fue un gobierno criminal y que las víctimas fueron mexicanas. Mexicanas y pobres, habría que agregar. Como las madres que se manifestaban el jueves.