Ayuso se marcha como víctima de Sheinbaum

Después de cinco días de actos diminutos para una figura de su calibre, Isabel Díaz Ayuso recogió un regalo caído del cielo maya que, al parecer, le permitirá marcharse victimizada y victoriosa ante los suyos, que en Madrid, España y el mundo son millones.

El Grupo Xcaret, promotor de los Premios Platino en la Riviera Maya —por lo visto, el momento estelar de la gira por México de la presidenta de la Comunidad de Madrid—, hizo saber que le retiraba la invitación a la cena de gala de este sábado por sus “desafortunadas declaraciones de los últimos meses”. Desafortunadas declaraciones: así lo boletinaron, por increíble que parezca.

Díaz Ayuso, un talento frente a la hostilidad y la adversidad, tradujo las palabras del Grupo Xcaret en un boicot de la presidenta Sheinbaum y anunció su partida prematura del país, debido a que “la ultraizquierda que gobierna se ha mostrado sorprendentemente nerviosa por este viaje”.

¿Quién podría contradecirla si por cinco días consecutivos la Presidenta de la República —más poderosa e internacionalmente más afamada que ella— la puso en la mira y la descalificó con tenacidad y ventaja?

Y dado que una mujer extranjera no tiene por qué soportar las extravagancias de las mañaneras, todo indica que se llevará la narrativa épica de que la forzaron a irse de México por hablar y defender sus ideas y convicciones; la versión de que ha sido un batacazo para la “ultraizquierdista Sheinbaum”.

Qué manera, en fin, de rescatarle un viaje que, de no ser por el “nerviosismo” de la 4T, pasaba de largo, de noche.