Volver a la ley

Lo más preocupante de la decisiónde Donald Trump de imponer aranceles arbitrariamente a México, Canadá y China, sin excluir que los extienda a la Unión Europea, es la demostración de la fragilidad del sistema de derecho internacional y de las democracias. No importa ...

Lo más preocupante de la decisión de Donald Trump de imponer aranceles arbitrariamente a México, Canadá y China, sin excluir que los extienda a la Unión Europea, es la demostración de la fragilidad del sistema de derecho internacional y de las democracias. No importa cuán heroica haya sido la lucha de tal o cual país para ser libre y soberano, bajo ciertas circunstancias, un líder carismático puede llegar a acabar con todo, explotando las reglas de la democracia. Y no sólo en su país, sino en el mundo entero. El ejemplo clásico es Adolfo Hitler. Pero Alemania apenas llevaba 15 años como democracia parlamentaria después de la derrota del imperio alemán en la Primera Guerra Mundial en 1918. No es el caso de Estados Unidos, con una historia bicentenaria de innovaciones institucionales inspiradoras: primero en liberarse de la tutela de la potencia colonizadora. Primero en ensayar —como lo dicen sus políticos— el gran experimento soñado por Platón dos mil años antes: una república en la que el pueblo se autogobierne, sin monarcas, sin tiranos.

¿Toda esa densidad histórica condensada en avances zigzagueantes, pero finalmente avances, hacia una sociedad más democrática, se evapora con el triunfo de Trump? ¿Todos convertidos al populismo y felices por el regreso de la ley del más fuerte? Ésa es la historia de la que Trump quiere convencer al mundo. Ahora sabemos que su triunfo no fue arrollador y que sus mayorías en ambas cámaras son muy estrechas. Hay y habrá resistencia y México puede aprovecharla e, incluso, incentivarla.

El gobierno de México tiene herramientas legales a su alcance: hay que usarlas. La imposición de aranceles por parte de Trump viola el artículo 2.4.1 del T-MEC, que a la letra dice: “Salvo que se disponga lo contrario en este Tratado, ninguna Parte incrementará cualquier arancel aduanero existente, o adoptará cualquier nuevo arancel aduanero sobre una mercancía originaria”. Viola también el principio de nación más favorecida de la Organización Mundial del Comercio (OMC), de la que tanto México como Canadá y Estados Unidos son miembros. Este principio tiene un carácter fundacional de la OMC, pues garantiza igualdad de trato entre sus integrantes, ya que compromete a los Estados parte a dar el mismo trato a los países miembros y a no discriminar. Cuando se aplica a los aranceles, plantea que a todos los países se les debe dar el arancel más bajo que a cualquiera de ellos. Imponerles a México y Canadá aranceles del 25% cuando a Japón o a Corea del Sur se les da más bajos es violatorio de este principio. China y Canadá ya anunciaron que recurrirán a la OMC. Usar las herramientas legales a nuestro alcance es un ejemplo de que México está dispuesto a ser parte y fortalecer el entramado de leyes y acuerdos internacionales, fundamentales para mantener la paz y poder manejar y administrar colectivamente desórdenes económicos, de salud o climáticos mayores. Ello daría una señal de que nuestro país abandona el uso faccioso de la ley, por lo menos internacionalmente.

Las exportaciones a México representan el 30% de las exportaciones de Texas, el estado norteamericano que más exporta. Somos su principal comprador. Lo mismo para California, donde nuestras compras representan el 20 por ciento. También somos el primer cliente de Arizona y de Nuevo México. Y el segundo de Colorado y de Indiana. Y el tercero de Florida. Sus gobernadores y asociaciones empresariales comenzaron a cuestionar los aranceles. Si el gobierno de México impone aranceles —y lo tendrá que hacer— sufrirán las empresas texanas y californianas. Hablemos con ellas.

¿Y la acusación de la Casa Blanca de la alianza entre el gobierno de México y la delincuencia organizada? Hay muchos rastros, señales y síntomas del trato benigno del gobierno de López Obrador hacia el crimen organizado. Hay evidencias sólidas (testimonios, grabaciones, reportajes) de que varias candidaturas de Morena, especialmente en los estados de la costa del Pacífico, triunfaron en 2021 y en 2024 gracias a una alianza tácita con la delincuencia. Morena aceptó sus aportaciones económicas y, en muchos casos, la designación de candidaturas. Lo más importante era ganar y aplastar “al PRIAN” sin importar mancharse de sangre. La candidatura de Rocha Moya en Sinaloa es ejemplo de esto; el aparente apoyo del huachicol a la campaña de Américo Villarreal en Tamaulipas, la extraña muerte de su financiador, Sergio Carmona, y la entrega del hermano de éste al FBI son huellas de esta connivencia. No es suficientemente creíble el viraje en la política de seguridad si gobernadores como Rocha Moya continúan recibiendo el apoyo de los mandamases de Morena y de la Presidenta misma.

Usemos las herramientas legales que nos hemos dado a través de los acuerdos y tratados internacionales: no importa lo que diga Trump, a nosotros nos importa y conviene. Usemos la codependencia comercial que tenemos con estados con importante peso político en EU, como Texas, hoy por hoy aliado de Trump. Y demos pruebas fehacientes de que, si alguna vez hubo alianza con la delincuencia, ahora no habrá segundo piso para ésta.

Temas: