Una política exterior extraviada
Este 13 de septiembre, mientras la nueva Canciller preparaba su viaje a Cuba para asistir a la Cumbre del Grupo de los 77 y el Ejército recibía a la delegación rusa que desfilaría el 16 de septiembre, la Corte del Quinto Distrito de Apelaciones del estado de Texas ...
Este 13 de septiembre, mientras la nueva Canciller preparaba su viaje a Cuba para asistir a la Cumbre del Grupo de los 77 y el Ejército recibía a la delegación rusa que desfilaría el 16 de septiembre, la Corte del Quinto Distrito de Apelaciones del estado de Texas sentenció finalmente que DACA es ilegal. Se recordará que esta iniciativa protege a jóvenes que entraron como menores sin documentos a los Estados Unidos acompañando a sus padres. Se trata de una larga batalla iniciada desde que el gobierno de Obama la lanzó en 2012. En ese entonces, ocho estados y dos gobernadores, prominentemente el de Texas, interpusieron demandas que cuestionaron la legalidad de esta propuesta. DACA ha beneficiado a un millón y medio de jóvenes, permitiendo que continúen en los Estados Unidos y puedan seguir estudiando o trabajando. De éstos, 800 mil son mexicanos.
Esta decisión del juez federal ratifica una decisión tomada desde octubre del año pasado: no se procesarán nuevas solicitudes para recibir los beneficios de DACA y quienes tengan vencida su DACA hace más de un año serán tratados como nuevos solicitantes. Esto afecta aproximadamente a 100 mil jóvenes, de los cuales 50 por ciento son nacidos en México. En total, aproximadamente un millón de jóvenes mexicanos dependen de cómo se solucionen los múltiples litigios en torno a DACA. Pero nuestra diplomacia prefiere perder aliados en el Congreso norteamericano y confirmar la paranoia anticomunista y antimexicana que anima a tantos legisladores prejuiciados contra nuestro país.
¿De qué les sirve a México y a los millones de paisanos que viven en los Estados Unidos, y que requieren nuestra protección, las muestras de cercanía con el régimen cubano y, peor aún, con el ejército de Vladimir Putin, contra quien la Corte Penal Internacional ha emitido una orden de arresto por probables crímenes contra la humanidad? El caso de DACA es apenas la punta del iceberg de la intrincada y compleja relación con el vecino del norte. Precisamente este mes, México se convirtió en el primer socio comercial de Estados Unidos, desbancando a China y a Canadá. Millones de empleos dependen de este comercio, miles de millones de dólares en ingresos y en remesas están vinculados a que funcionen las reglas comerciales del T-MEC, hoy estiradas peligrosamente en varios temas, como la energía y la agricultura.
Más aún, buscamos beneficiarnos de la relocalización de empresas (el famoso nearshoring), establecidas en China, Singapur y Taiwán, pero que buscan reubicarse en Estados Unidos o cerca de ese país, sin embargo pedimos reingresar al Grupo de los 77 precisamente en la cumbre que celebra con China. Y el nombre de la reunión lo deja muy claro: Grupo de los 77 más China, porque siendo este país la segunda economía del mundo se trata de reconocer su nueva hegemonía. Perdón, pero no se puede estar en la procesión y en la iglesia al mismo tiempo. Tampoco chiflar y comer pinole.
Los tambores de la batalla electoral en los Estados Unidos ya resuenan y no se necesitan dotes de adivina para saber que, muy probablemente, México será otra vez la piñata de candidatos y legisladores del Partido Republicano. Ya sea por el tema migratorio, por las presuntas (o reales) violaciones al T-MEC, por los coqueteos ridículos con Cuba o, más grave, por el apoyo a Rusia en su invasión genocida contra Ucrania.
Nuestra política exterior está extraviada porque no sabe dónde están nuestros intereses, no sabe qué tiene que defender y arriesga lo principal por poses cosméticas de un tercermundismo cuya mejor época ya pasó.
Por supuesto a México le debe importar el mundo y, en especial, América Latina. Por ello, debería respetar el Compromiso por la Democracia, Siempre, que firmó el presidente López Obrador en Santiago y que me permito reproducir en su totalidad. En su primer punto dice: “Cuidar y defender la democracia, respetar la Constitución, las leyes y el Estado de derecho. Queremos proteger y preservar esos principios de las amenazas autoritarias, de la intolerancia y del menosprecio por la opinión del otro.
“Enfrentar los desafíos de la democracia con más democracia, nunca con menos, condenar la violencia y fomentar el diálogo y la solución pacífica de las diferencias, con el bienestar de los ciudadanos en el horizonte.
“Hacer de la promoción y defensa de los derechos humanos un valor compartido por toda nuestra comunidad política y social, sin anteponer ideología alguna a su respeto incondicional.
“Fortalecer los espacios de colaboración entre Estados a través de un multilateralismo maduro y respetuoso de las diferencias, que establezca y persiga los objetivos comunes necesarios para el desarrollo sustentable de nuestras sociedades”.
Y termina con este recordatorio, que tiene todo el peso del 50 aniversario del golpe: “Cuidemos la memoria porque es el ancla del futuro democrático que demandan nuestros pueblos”. Usted dirá cuánto vale la firma de nuestro Presidente.
