Un país zapato
Ahora me explico por qué nunca entendí aquello de las “casillas zapato”: nunca jugué dominó. Las casillas zapato eran muy frecuentes en las elecciones en las que dominaba un partido de Estado, el PRI, y la Secretaría de Gobernación organizaba tanto las elecciones ...
Ahora me explico por qué nunca entendí aquello de las “casillas zapato”: nunca jugué dominó. Las casillas zapato eran muy frecuentes en las elecciones en las que dominaba un partido de Estado, el PRI, y la Secretaría de Gobernación organizaba tanto las elecciones como las operaciones de fraude electoral. Estas casillas, que volvieron a aparecer en la elección del Poder Judicial, son aquellas en las que todos los votos van para una sola candidatura y hay cero votos para la oposición. ¿Pero de dónde viene el nombre zapato? Viene del dominó y tengo la impresión de que la inmensa mayoría de afectos a este juego son hombres. “Los jueves, dominó con los brothers”, es un ritual común a partir de cierta edad. Pues bien, en aquellas partidas en las que la cuenta queda 100 a cero, a ese resultado se le llama zapato.
De ahí viene el símil electoral: “Vamos a darles zapato”. Y eso intentó el oficialismo en las elecciones del 1 de junio, sólo que el electorado le dio… zapatilla: casi cero asistencias a las urnas y, de los pocos que asistieron, 23% anuló su voto.
El gobierno, de la Presidenta para abajo, sueña con un país zapato, uno en el que la oposición sea vencida en todos los torneos, en todas las elecciones, en todas las iniciativas de ley, en todos los debates, en todos los medios de información para que no haya obstáculos a su proyecto de país. Es un proyecto absolutamente patriarcal, como todos los proyectos populistas autoritarios, en el que la cúpula dirigente cree saber qué le conviene al país, cree saber qué quiere el “pueblo” y decide neutralizar o francamente acabar con todo aquel que interfiera con ese proyecto medio de revolución cultural china, medio cubanito soy señores, medio venezolano y muy totalitario, con una dependencia cada vez mayor de las Fuerzas Armadas.
Vea usted las piezas de este dominó: control tramposo del Congreso que le dio a Morena y aliados una mayoría calificada que no obtuvieron en las urnas y con la cual han modificado unilateralmente la Constitución, haciendo prácticamente irreconocible el documento de 1917. Colonización del INE y control total de la Sala Superior del Tribunal Electoral de la Federación para asegurar el control electoral y la persecución de adversarios o simples disidentes. Toma absoluta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y desaparición del Inai, que garantizaba el derecho a la información. En el próximo periodo extraordinario, el oficialismo adelantó que presentará 12 iniciativas, algunas de ellas de gran relevancia, como la de la Guardia Nacional, que avanza en el objetivo de militarizar el país, no vaya a ser que en las elecciones de 2027 pierdan la mayoría constitucional, robada a la voluntad popular.
La pieza faltante del dominó es el Poder Judicial federal, destruido como instancia independiente, profesional, leal al espíritu democrático y plural de la Constitución y no a una fuerza política. Este lunes 23, integrantes del proyecto SomosMx acompañaremos a candidatas y candidatos no derrotados, sino robados de una oportunidad equitativa de participación electoral en la jornada del 1 de junio. Ellos presentarán ante el INE un juicio de inconformidad para solicitar la nulidad de toda la elección, no la nulidad de alguna o algunas de las seis elecciones: pedirán la nulidad de las seis elecciones, acudiendo al principio de unidad de proceso, pues las violaciones constitucionales y legales que se denuncian no son aisladas, sino que afectan en forma reiterada y transversal la totalidad del proceso electoral referido. La elección está viciada desde el día uno, desde la aprobación de la reforma constitucional que le dio origen, sin cumplir con los trámites mínimos que exige el reglamento del Congreso hasta la celebración de la jornada electoral. Pero en el caso de los denunciantes, su interés jurídico radica en que sus candidaturas no gozaron del principio de equidad en la contienda, pues el Estado montó una gigantesca operación de orientación e inducción del voto, a través de la distribución de acordeones con los nombres a gusto del oficialismo.
Junto con la descarada distribución de acordeones, impresos en buen papel, a varias tintas, reaparecieron las prácticas de alteración de la voluntad popular a través de trampas y mapacherías que creíamos desterradas: relleno de urnas, acarreo de votantes, casillas zapato. La Brigada Antimapaches, organizada por jóvenes de varias organizaciones de la sociedad civil, identificó, por lo menos, 37 modelos de acordeones, que sólo diferían en el formato porque coincidían en los nombres principales. ¿De dónde salieron los recursos para la impresión y la distribución? ¿Quién pagó a quienes los distribuyeron? Nuestra iniciativa coincide con la de otras organizaciones que también presentaron valiosos juicios de inconformidad para solicitar la nulidad. Jóvenes abogados, organizaciones cívicas, despachos de especialistas en ciertas ramas del derecho, que son una muestra de resistencia y de valentía. Y los denunciantes: Belisarios Domínguez del siglo XXI que no callarán. Y nosotros con ellos.
