Puedes tapar a Mercurio, pero no al Sol
Varios de los ejemplares de acordeones que participaron en el Festival del Acordeón en que se convirtió la elección del 1 de junio han tenido un futuro excitante. Han viajado en valija diplomática acompañando los informes que los embajadores o jefes de Misión envían ...
Varios de los ejemplares de acordeones que participaron en el Festival del Acordeón en que se convirtió la elección del 1 de junio han tenido un futuro excitante. Han viajado en valija diplomática acompañando los informes que los embajadores o jefes de Misión envían religiosamente a las cancillerías de sus gobiernos. Un buen informe incluye el análisis coyuntural que hace el titular de la embajada, su evaluación a más largo plazo de los temas candentes del país en el que trabaja, así como aquellos que pueden afectar la relación bilateral. Se incluyen los informes de los agregados militares y los de seguridad; caricaturas, análisis de redes sociales, encuestas, entrevistas con actores clave de la vida política y económica del país sede, incluyendo figuras clave de la oposición o de los opinantes influyentes.
Varios agregados políticos de embajadas relevantes acudieron a nuestra Brigada Antimapaches y seguramente a otras fuentes para solicitar ejemplares físicos de los acordeones. No lo podían creer. Con gusto les dimos ejemplares como de diez modelos. Por ello no pude sino sonreír cuando leí el alborozo de los morenistas cuando vieron lo bien que fue recibida Claudia Sheinbaum en la reunión del G7 en Canadá: “Figura mundial, líder indiscutible”, etc., etc. Se habla de que la diplomacia es hipocresía y disimulo. No, es ajedrez. Antes de entrevistarse con la Presidenta de México, sus interlocutores recibieron tarjetas con la evaluación descarnada de sus embajadores: destrucción del Poder Judicial federal, uso masivo de instrucciones para inducir el voto; todos los nombres de la Corte Suprema son aliados cercanos del expresidente, más que de ella. Sólo votó uno de cada 10 posibles electores. Creciente militarización y, en contraparte, creciente influencia del crimen organizado; economía estancada, etcétera. Y el ocupante de la Casa Blanca, errático en su política comercial y brutal contra los migrantes mexicanos.
¿Qué hace el Ejecutivo de un país perteneciente al G7 que ha concertado una entrevista bilateral con la Presidenta de México? Tiene presente la evaluación poco optimista de su Cancillería, pero recuerda que Sheinbaum no lleva ni un año en el gobierno, que es popular y que, por lo menos, ella viaja, a diferencia de su antecesor y mentor. Que la economía mexicana tiene cierto peso mundial y regional, que está fuertemente integrada con la economía norteamericana, que es mejor tenerle de este lado que empujarla hacia los brazos de China o, peor, de cubanos y venezolanos donde, ya de por sí, ella se siente tan cómoda. Así que la trata con deferencia, con educación y con halagos. No es hipocresía. Es pragmatismo y, de cierta manera, aprecio por una mujer que ha llegado a la Presidencia en un país machista. ¿Aprecio cómo? Abriendo posibilidades de que no insista en tirarse al vacío. Por ejemplo: recordar lo oportuno que sería finalmente ratificar la modernización del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, cuyas negociaciones terminaron en enero de este año, después de que su antecesor lo congeló durante cuatro años. O mejorar la comunicación y coordinación con Canadá frente a los caprichos de Trump. O continuar con los intercambios de experiencias frente a terremotos entre Japón y México. O las enseñanzas de la lucha antimafia con Italia: tanto por hacer en un mundo tan incierto como para dedicarse a construir un gobierno autoritario y francamente cada vez más alejado de los ideales y prácticas democráticas.
La Presidenta puede intentar tapar la verdad en sus mañaneras y lo logra medianamente. Engaña, pero engaña a quienes quieren ser engañados. ¿Que somos el país más democrático del mundo? No se lo cree ni ella. Logra tapar la luz del planeta Mercurio, el más chico del sistema solar, pero la verdad sobre las tragedias que vive nuestro país en materia de seguridad y, sobre todo, la pérdida de capital humano y talento, capacidad de rectificación y contrapesos, que significa la (contra) reforma judicial es inocultable para los países con quienes tenemos relaciones significativas. No se lo dicen, pero lo saben y así lo comunican a los potenciales inversionistas.
La capacidad de rectificación no vendrá del gobierno y menos de la coalición partidaria que lo encabeza. Vendrá de la gente, de los ciudadanos y ciudadanas que marcharon en defensa del INE y ven cómo lo buscan convertir en un censor de quienes critican al gobierno; que miran cómo Sheinbaum busca cerrar toda avenida de concordia y unión entre los mexicanos y, por el contrario, anuncia una reforma electoral que tiene por fin acelerar la marcha hacia un régimen con un partido de Estado único y la miniaturización de la oposición. ¿Qué es imposible? ¿Qué han logrado todo? Déjenme decirles lo que me dice la gente en las asambleas de Somos Mx: que no están contentos, que mejoremos los programas sociales, que les hacen falta medicinas, que merecen vivir mejor. Y esas opiniones me recuerdan lo que dijo Mandela: “Siempre parece imposible hasta que se logra”. Y lo lograremos.
