Por qué se necesita una nueva fuerza política

Este próximo fin de semana, los integrantes de Somos México iniciaremos el camino para obtener el registro como partido político con la celebración de tres decenas de asambleas distritales y el arranque de la campaña de afiliación. Nos hemos propuesto rebasar con ...

Este próximo fin de semana, los integrantes de Somos México iniciaremos el camino para obtener el registro como partido político con la celebración de tres decenas de asambleas distritales y el arranque de la campaña de afiliación. Nos hemos propuesto rebasar con amplitud los números mínimos que exige el INE, que son doscientas asambleas distritales y 256 mil afiliados. ¿Por qué rebasar estas cifras que ya son todo un reto? Porque siempre puede haber errores en la captura de firmas o guerra política de otras asociaciones para invalidar asambleas. Eso es esperable en la competencia política. Pero a esto agrego un nuevo elemento: las más altas autoridades del INE —ese INE que es tan caro a nuestro corazón y memoria— ahora parecen ser dóciles a las órdenes del gobierno. Como primera señal, negaron la Casa de la Democracia para la presentación de SomosMéxico, SomosMx. Para hacer evidente el mensaje, argumentaron lo más absurdo: que no había baños suficientes.

Pero a nosotros nos sobra entusiasmo, determinación y, sobre todo, convencimiento de que se requiere la participación de una nueva fuerza política. No se trata de un entusiasmo pasajero ni de la actividad política como hobby. Se trata de una necesidad urgente. Con gran rapidez se instaura en el país un gobierno autoritario, uno que ignora las voces de la pluralidad, que considera que el 44% de electores que votó por la oposición no merece ser escuchado, que se robó la mayoría calificada, que destruyó al Poder Judicial federal. Uno que decide, porque en un momento de rabieta se le ocurre a la Presidenta, que ya sólo hay dos poderes, todos bajo el control de Morena. No hay mucha ciencia en esto. Todos los autócratas, todos los dictadores argumentan lo mismo: “Todo lo hago por el bien del pueblo, que me necesita para que lo guíe”.

Pero, además de los agravios a la democracia, a la separación de Poderes, al federalismo y, especialmente, a la voluntad plural del pueblo, Morena y sus gobiernos han demostrado que no pueden cumplir, que no quieren cumplir, que no les interesa cumplir con los dos postulados proclamados a diestra y siniestra: que combatirían la corrupción como prioridad y que por el bien de todos, primero los pobres.

En cuanto a lo primero, recientemente se publicaron índices elaborados por Transparencia Internacional en materia de percepción sobre corrupción. México ocupa el peor lugar desde que participa en estos indicadores: sólo alcanzó 26 de 100 puntos y el lugar 140 de entre 180 países. Sobran los detalles: Segalmex, la peor estafa en la historia política de México; los negocios de los hijos del expresidente López Obrador; la asociación de gobiernos locales con el crimen organizado, como el caso del gobernador Rocha Moya, y un largo etcétera que ha robado y ensangrentado a tantas regiones de nuestro país.

Y en cuanto a lo segundo, los resultados de la política social del sexenio anterior y del presente indican que se trata de una política que, pese a sus fines explícitos, ha resultado regresiva en muchos aspectos cruciales: logró que aumentara el número de pobres extremos, que proporcionalmente dio más a la clase media y media alta que a los pobres, que logró el mismo resultado de disminución del porcentaje de la pobreza que el sexenio anterior (5.6% y 5.1%, respectivamente), pero invirtiendo más; que privó a 40 millones de mexicanos del acceso a la salud. Que prioriza a los adultos mayores porque estos votan (votamos) y da poco a los infantes y a sus madres porque niños y niñas no pueden votar, pese a que está demostrado que invertir en la primera infancia es lo más eficiente, lo más sano y lo que rinde mejores resultados para toda la sociedad. Y, sobre todo: que obtuvo el más bajo crecimiento económico en décadas (2019 a 2024) e, incluso, una disminución del ingreso per cápita. En la versión digital de este artículo incluiré las fuentes y referencias de estas cifras.

En SomosMx creemos que es posible un México próspero, en el que sea posible abatir la pobreza extrema en menos de un sexenio, hacer que rindan mejor los ingresos por programas sociales con acceso universal a la salud, una educación de calidad y, sobre todo, una economía que crezca, ofrezca en abundancia empleos bien remunerados y oportunidades a los emprendedores. En el mundo en el que estamos entrando, en el que nuestro principal socio comercial revienta el derecho internacional a conveniencia —en un ejemplo en grande de lo que el gobierno mexicano ha hecho—, la única forma de sobrevivir a la incertidumbre es fortalecernos económicamente, restablecer el Estado de derecho dando al tercer poder, el Poder Judicial federal, su papel como contrapeso legítimo y abocarnos a recuperar la presencia y soberanía del Estado en todo el territorio nacional reduciendo a un mínimo el poder de fuego y corrupción del crimen organizado. Para todo ello necesitamos, necesita toda la oposición, ganar las próximas elecciones. Se puede.

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