Las páginas 145 y 146

Cecilia Soto

Cecilia Soto

Editorial

"Colaborativo y afín al proyecto del Gob”, es el comentario por escrito que acompaña a la cifra de cuatro millones de pesos que el gobierno de Sonora paga anualmente a AgitProp (Agitación y Propaganda), empresa de Pablo Iglesias, el fundador del fracasado partido español Podemos. “Colaborativo y acuerdo para no golpear”, a otro periodista al que pagan tres millones de pesos. “Ayuda en las mañaneras (Ver con la secretaría)” dan a Demián Duarte, al que pagan 116 mil pesos mensuales, más de lo que gana un diputado federal. “Sí jala con el gobernador, pero golpea a Lorena Lamarque”, “ayuda a golpear, incomoda a los de enfrente”, “colaborador afín a la 4T”, “colaborativo y comparte, subir al doble”, son algunos de los comentarios escritos formalmente en la nómina de la Secretaría de Comunicación del gobernador Alfonso Durazo, presidente también del Consejo Político de Morena.

La periodista Dolia Estévez, radicada en Washington DC., publica en X y en su columna Eje Central, la nómina del gobernador sonorense con las decenas de periodistas entre los cuales Durazo repartió 270 millones el año pasado. No se trata de publicidad gubernamental, la bajísima audiencia del medio del expresidente español difícilmente justificaría un anuncio de campañas de vacunación. Obedece más bien a una llamada de Jesús Ramírez, algo así como “vamos a ayudar a nuestro amigo Pablo Iglesias”, ahora que el exvicepresidente español perdió el generoso subsidio del gobierno de Maduro, que pague México.

Entre los periodistas hay tres con la anotación “presas”. Esto se refiere al intento del gobierno de Durazo de construir, por lo menos, tres presas a lo largo del río Sonora, hoy un río intermitente, con un presupuesto de 7 mil millones. El proyecto desató la oposición férrea de ejidatarios, pequeños propietarios, expertos ambientalistas y pobladores de los pueblos a lo largo del río, quienes derrotaron ese proyecto con todo y periodistas comprados.

Hay libros enteros dedicados a documentar la compra de medios y periodistas por parte de los distintos gobiernos mexicanos. Pero ahora sucede en el gobierno que prometió ser diferente, uno que miente, roba y traiciona. Lo novedoso del campanazo de Dolia son las descaradas anotaciones gubernamentales, admitiendo la búsqueda del control total de lo que los sonorenses pueden saber. Se trata simple y llanamente de lo que se conoce como la sistematización del chayote.

Este es el contexto relevante de los infames  Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias publicados por la presidenta Sheinbaum para escalar el control y la censura que se ha venido ejerciendo desde el gobierno de su antecesor. Lineamientos formulados por la Presidenta, regulados por una comisión gubernamental, ahí donde hace un año había instituciones autónomas. Yo, gobierno, decido qué es verdad, qué es mentira, qué es opinión, qué es descripción de un hecho. Y yo, gobierno, puedo suspender tus publicaciones mientras decido cómo sancionarte. Con razón la Presidenta legitimó la decisión de Daniel Ortega de olvidarse de las elecciones.

Una agresión abierta a un medio nacional contribuiría internacionalmente a la fama de autoritario que ya tiene el actual gobierno. Pero los y las 19 periodistas y comunicadores asesinados de octubre de 2025 a este agosto son todos locales y difícilmente son nota en la prensa extranjera. Y, sin embargo, esta cifra es el más claro reflejo de la sinergia entre la necesidad de control del gobierno actual y las dinámicas de la delincuencia organizada local. Los pequeños medios locales, como el de Roxana Berenice, asesinada en Nanchital, Veracruz, son el oxígeno de la democracia local, la oportunidad de los electores locales de informarse y defenderse. El control a lo Durazo de los medios locales mediante nóminas clandestinas representa un atentado a la democracia, ahí donde la presencia de los partidos políticos de oposición ha perdido fuerza por el control o persecución de los gobernadores morenistas.  

Recientemente tuve la oportunidad de reunirme con un alto representante de Vente Venezuela. Me dijo algo que me impresionó. “En el libro hacia la dictadura, que es de 200 páginas, ustedes van en la 144”. Se refería, por supuesto, al guion casi idéntico ensayado en Venezuela y acelerado en forma dramática en Nicaragua. Control de los órganos legislativos, control de las autoridades electorales, control y/o destrucción del Poder Judicial, silenciamiento del empresariado, control y/o destrucción de los partidos políticos, prisión a los dirigentes de la oposición, a periodistas independientes, etcétera. Con la prisión injusta a Ernesto Ruffo el gobierno avanzó una página más. Con los Lineamientos demostró su afinidad y, sobre todo, necesidad de ejercer el mayor control posible sobre el Cuarto Poder: la prensa libre. Pasamos a la página 146.