“Lo que la oposición tiene que hacer…”

En memoria de mi padre, Enrique. 19211955 Escuchar las mesas de debates sobre los temas electorales es una tortura parecida a la descrita por Rebecca Solnit cuando acuñó el término “mansplaining” en su libro Los hombres me explican cosas. Es ...

           En memoria de mi padre, Enrique. 1921-1955

Escuchar las mesas de debates sobre los temas electorales es una tortura parecida a la descrita por Rebecca Solnit cuando acuñó el término “mansplaining" en su libro Los hombres me explican cosas. Es conocida la anécdota con la que inicia su libro: invitada a una cena, se le acerca el anfitrión, un personaje muy conocido en los círculos culturales de Nueva York, para recomendarle un libro. Ella le dice que ella es la autora, él continúa explicándole lo que ella había escrito. El término se ha traducido con torpeza como “explicación patriarcal", “macho explicando", ninguna lo suficientemente buena.

Pues así las cosas con la comentocracia. “La oposición está desaparecida”, oigo en la última mesa de Latinus a un conocido autor. “Abotagados, rebasados, rezagados y anquilosados”, dice una periodista a la que admiro(aba). “Siguen con las mismas estrategias en las que han sumado derrotas desde 2018 a la fecha… No hay nada”. “La construcción de un candidato presidencial no se les ve que tengan idea”. “No han aprendido nada… Andrés Manuel comenzó con nueve gobernadores y ahora gobierna al 70% de la población. Yo creo que ése es el gran problema de la oposición, que siguen siendo soberbios (dice, con tono muy humilde, una comentarista).

Todas las mesas van más o menos por el estilo para luego darnos consejos: “Lo que la oposición tiene que hacer es… olvidarse de la Presidencia y concentrarse en el Congreso”. “Lo que la oposición tiene que hacer es abrirse a nuevas candidaturas de la sociedad civil” (como si no lo hubiéramos propuesto desde noviembre de 2021). “Lo que la oposición tiene que hacer es…” y súmele usted lo que quiera. Estos sabios creen en la magia negra: piensan que el triunfo de la oposición en 2021 fue resultado de invocar a la Virgen de Guadalupe. ¿Por qué creen que le arrebatamos la mayoría constitucional en la Cámara de Diputados a Morena, por pura suerte? No, fue por estrategia. “¿No han aprendido nada?”, me temo que quien no ha aprendido nada es la comentarista.

Si yo les compartiera mi agenda de algunos de nosotros de la semana pasada, los comentócratas harían cara de asco. ¿Dedicar el esperado sábado de descanso a mítines y trabajo con los líderes sociales de las alcaldías en la Ciudad de México? Fuchi. ¿Escuchar las pequeñas y grandes historias locales, destrabar conflictos de protagonismo entre los líderes, solucionar los bloqueos que vienen de la Jefatura de Gobierno? ¿Dedicar horas a buscar y convencer pacientemente a experimentados exfuncionarios electorales para formar un consejo ciudadano que dé certeza a un proceso electoral que sume a los ciudadanos a la batalla electoral? ¿Qué estrategia, cuál herramienta puede sumar más ciudadanía: primarias o no primarias? ¿Quiénes deben participar? ¿Ir el lunes tempranito a la Suprema Corte a entregar un amicus curiae firmado por 360 mil personas? Imagino la respuesta: “No tengo tiempo, ¿no se podrá mandar por Estafeta?”

Así, los comentócratas nos explican cosas y nos dan consejos. Gracias, pero no, no nos vamos a concentrar sólo en el Congreso. Vamos por la Presidencia y por la mayoría en ambas cámaras. Porque durante el próximo sexenio, él o la próxima titular del Ejecutivo podrá nombrar a cinco ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y si es fiel, voluntariamente o a la fuerza, al mandato del actual Presidente como prometen todas las corcholatas, eso podrá significar el fin de la división de poderes. Guárdense los consejos para su próximo libro.

Y no nos pidan que digamos todo lo que estamos haciendo. La discreción es parte del abecé de la política. Pero lanzo la siguiente pregunta. ¿Por qué creen que figuras de gran relevancia como Xóchitl Gálvez o el senador Germán Martínez piensen ahora seriamente en apuntarse al proceso para ganar la candidatura presidencial de la oposición? ¿Lo harían si no se hubiera movido el acuerdo entre el PAN y el PRI, en el que Acción Nacional seguiría sus reglas internas y “háganle como quieran”? ¿O será que han captado que, del acercamiento entre organizaciones de la sociedad civil con los dueños del Uber electoral, los tres partidos de la coalición Va por México se ha abierto una rendija cada vez más amplia y prometedora para una elección abierta, democrática y transparente? ¿No hay un clamor idéntico entre prácticamente todas y todos los precandidatos de oposición: reglas claras y participación de la sociedad civil? Eso tampoco es magia negra. Alguien, algunos, muchos estamos trabajando por la democracia y vamos por el triunfo en 2024.

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