Hay que reconocer que la Secretaría de Hacienda, cuyo titular es Edgar Amador Zamora, fue receptiva a la demanda del sector turístico para no incrementar en casi 36% el Derecho de No Residente, pero la solución que ha ofrecido, hasta ahora, no es satisfactoria para los hoteleros del Caribe Mexicano.
Desde el viernes pasado y ante la andanada de quejas por querer encarecerle a los turistas extranjeros el precio de entrada a México, los funcionarios de Hacienda comenzaron a buscar alternativas.
El lunes fue en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados donde se perfiló reducir de 35.8 a 17.8%, un aumento que, en números cerrados, sería de 150 pesos.
Ayer, el Consejo Hotelero del Caribe Mexicano ofreció una conferencia de prensa en la Ciudad de México y sus posturas se pueden resumir de la siguiente manera:
1. La reducción es insuficiente, de hecho, el momento para hacerlo es muy desafortunado debido a los retos que enfrenta el sector turístico por la falta de asientos de avión entre México y Estados Unidos, así como el incremento en el precio de la turbosina.
2. Si se mantuviera un aumento, los empresarios demandan que una parte quede etiquetada para la promoción turística.
De suceder así, se confirmaría una vez más la idea atribuida a los chinos de que una crisis conlleva también una oportunidad; de hecho, tanto el impuesto al hospedaje como el nacimiento del Consejo de Promoción Turística de México se originaron en sendas crisis turísticas.
Un problema es que el gobierno federal siente algo así como una urticaria encendida contra cualquier propuesta que pudiera significar el regreso de algún organismo de promoción.
Quizás hasta sería interesante plantear un concepto distinto, algo así como recursos para la estrategia del crecimiento turístico; pues al gobierno no sólo le disgusta la problemática de los excesos, sino que se utilice para fines políticos y no técnicos.
La discusión seguirá, pero ya es un paso que Hacienda haya estado dispuesta a escuchar y a tratar de corregir.
La que de plano no se entiende es la posición de la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez, quien defendió tajantemente el incremento de casi 36% al DNR en la asamblea del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), posición en la que insistió con unas declaraciones públicas apenas el viernes pasado.
Pero luego estuvo pendientísima para emitir un comunicado de prensa, destacando que, como “resultado del diálogo con el sector turístico, la propuesta de ajuste al DNR avalada en comisiones contempla reducir el incremento previsto para 2027 de 35.8 a 17.8%, prácticamente la mitad del aumento originalmente planteado, en beneficio de la competitividad turística de México”.
Con los antecedentes mencionados, su posición recordó a esos “cazagoles” que dejan un poco frustrado al resto del equipo.
Lo que habría sido deseable desde el principio es que ella se hubiese ofrecido a ser una negociadora firme de lo que más le convenía al turismo.
Tanto el CNET cómo el Consejo Coordinador Empresarial tampoco salieron que digamos a rifarse la camiseta contra un incremento al DNR con todos los agravantes que ya se saben.
Hasta ahora, han sido los empresarios turísticos del Caribe quienes han dado la cara con firmeza y, por lo pronto, ya no se están yendo con las manos vacías; aunque su lucha prosigue.
