Deloitte realizó ayer su evento sobre el impacto económico del Mundial en los negocios, en donde mostró su músculo para generar información de calidad.
Fue el CEO, Miguel Millán, quien abrió la reunión para presentar una investigación en que la consultora invirtió recursos propios para mostrar que sus alcances superan auditar los estados financieros de las grandes empresas.
Como dijo Tere Solís, experta en la industria de la hospitalidad, fue una “travesura” que buscó aportar información al análisis de la actividad turística y que coincide con el gobierno en querer apoyar el crecimiento de México.
En la presentación que hizo Daniel Zaga, economista en jefe para Latinoamérica, el dato duro fue que los turistas estimados por el Mundial fueron 494 mil y, de ellos, sólo 198 mil fueron extranjeros y 296 mil mexicanos.
Entonces no sólo fueron mucho menos contra aquellos cinco millones que dijo la FIFA, sino que incluso Deloitte pecó de optimista cuando, en su estudio previo, anticipó que serían poco más de 836 mil turistas totales.
El impacto económico fue de 2 mil 543 millones de dólares, que representa 0.12% del PIB e incidirá en apenas 0.1 punto porcentual.
El consumo agregado en las entidades sede fue de 290 millones de dólares en Jalisco, 548 millones en la CDMX, 270 millones en Nuevo León y en los estados no sede de 640 millones.
Como anticipamos, los picos de ocupación hotelera se dieron en torno a los partidos importantes; así es que en la Ciudad de México, el promedio en junio, fue de 58.5%, dos puntos porcentuales debajo de 2025; en Guadalajara la caída fue de 63% a 57% y en Monterrey fue de 64.2%, cuatro puntos arriba de 2025. La tarifa promedio aumentó 47% en la Ciudad de México y 41% en Monterrey, porque Guadalajara no ha liberado sus cifras.
Zaga explicó que los pronósticos fallaron porque en un país del tamaño y con la pasión futbolística de México, la demanda de boletos fue enorme y disparó los precios, limitando el arribo de extranjeros.
Pocos partidos resultaron atractivos para los países de más alto poder adquisitivo, así es que fueron los ingleses los que más gastaron, seguidos por los irlandeses y luego estuvieron los colombianos.
Lo que podría verse como un fracaso monumental, en realidad debe ser valorado como un evento que generó una derrama adicional, aunque nunca de las magnitudes que algunos previeron.
En la mesa redonda que moderó Solís, Anna Aguilar, de la fintech Adyen, destacó que México se queda con el aprendizaje para manejar un torneo con un gran componente de pagos electrónicos y de la tecnología contactless o de acercamiento de móviles y plásticos.
Pamela Ceballos, vicepresidenta de Desarrollo de Negocios de Visa, habló de 700 mil empresas mexicanas, sobre todo pymes, que mejoraron sus herramientas tecnológicas.
Raúl Figueroa, director de Cuentas Satélite del Inegi, felicitó a Deloitte por el alcance y meticulosidad de su investigación; mientras que Carrie Wilder, directora de Expedia para México, dijo que los hoteles ganadores mostraron disciplina y estrategia.
Este viernes, en la mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, Josefina Rodríguez, titular de la Secretaría de Turismo, presentará sus resultados.
En lugar de forzar datos para defender un gran éxito económico por el Mundial, que evidentemente se quedó corto, sería interesante que centrara su análisis en los otros muchos aspectos positivos que sí tuvo para México.
