¿Vencer el mal con el bien?
El buen juez por su casa empieza, dice un atinado refrán popular (algo que Esquivel Mossa no entiende). Soy egresado y catedrático de la Universidad Anáhuac. Hoy, mi alma mater nos ha fallado, a sus egresados, alumnos, catedráticos, benefactores, colaboradores y a México. No hay forma de ponerlo de otra manera. El País devela el plagio de la tesis doctoral de Esquivel.
Los pasados tres artículos he tocado el tema del daño que ocasiona a México Yasmín Esquivel Mossa, ministra de la SCJN, que ha plagiado su tesis de licenciatura de la UNAM y ahora todo parece indicar que también la de doctorado por la Universidad Anáhuac
Para el artículo “El plagio en la Suprema Corte” (Excélsior; 16 de enero de 2023) contacté a la Dirección de Comunicación Institucional de la Universidad Anáhuac para conocer su posición respecto al primer plagio de Esquivel y saber si tomarían medidas respecto al título de doctora que la ministra ostenta. La respuesta fue: “La Universidad (Anáhuac) está atenta a lo que las autoridades de la UNAM determinen”.
El buen juez por su casa empieza, dice un atinado refrán popular (algo que Esquivel Mossa no entiende). Soy egresado y catedrático de la Universidad Anáhuac. Hoy, mi alma mater nos ha fallado, a sus egresados, alumnos, catedráticos, benefactores, colaboradores y a México. No hay forma de ponerlo de otra manera. La investigación publicada el pasado viernes en la mañana por el diario El País devela el plagio de la tesis doctoral de Esquivel. Ese mismo día, la Escuela de Derecho de la Anáhuac publicó un comunicado que en su tercer punto dice: “el reglamento vigente de la Universidad Anáhuac, que reconoce la integridad académica y sanciona las faltas, establece que a partir de los tres años siguientes a la emisión del acta del examen doctoral no es posible llevar a cabo una acción que la cuestione”.
Parece increíble que una universidad que cuenta entre sus egresados y académicos algunos de los mejores profesionales del país publique un comunicado de este calibre, sin un signatario específico, sin otros datos para pedir más información y que no provenga de la máxima autoridad universitaria.
Soy testigo de las consecuencias por el plagio de tareas y exámenes cuando se descubre el hecho: suspensión temporal y/o expulsión del alumno. ¿Por qué el reglamento condona el plagio académico después de tres años? Si no es posible “llevar a cabo una acción que la cuestione”, El País ya hizo la tarea que debieron de haber hecho en cuanto se supo que Esquivel plagió su tesis de licenciatura. La Anáhuac no necesita accionar ni cuestionar, las evidencias están a la vista de todos, debe hacer lo correcto.
El lema “Vence el mal con el bien” (San Pablo a los Romanos 12:21) dice en su totalidad: “No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien”. Cuando una institución pone en tela de juicio sus principios, hace lo mismo con su reputación y la de todas las personas asociadas a ella. Ya de por sí las acciones del fundador de los Legionarios de Cristo (congregación católica a la que pertenece la Universidad Anáhuac), Marcial Maciel, acusado de pederastia y abuso sexual de más de 60 personas, provocaron un cisma dentro del catolicismo y del prestigio de su universidad más importante. Nos está venciendo el mal.
Con dicho comunicado, la Anáhuac descarta una investigación interna del hecho que debió llevar a cabo en cuanto se supo del primer plagio de Esquivel. ¿Vendrá un comunicado ahora directamente de la rectoría o del Sistema de Universidades Anáhuac? ¿Saben el daño que ha sufrido la reputación de todos los alumnos, egresados y colaboradores? ¿Cuántos alumnos que pensaban estudiar ahí lo han reconsiderado? ¿Por qué no han escuchado a quienes hemos levantado la voz en forma interna para enmendar los errores? No dudo que han recibido fuertes presiones externas dadas las condiciones de división del país. Hacer lo correcto requiere corazón, agallas, entereza. Alguna vez escuché al antiguo rector de la Anáhuac P. Raymund Cosgrave decir a un colaborador que pecó de soberbia y arrogancia: “Que no se te olvide que nuestro jefe era un carpintero”. Ésa es una gran respuesta a la crisis actual.
La Anáhuac está perdiendo la oportunidad histórica de hacer lo correcto por el bien de todo México: poner el ejemplo, condenar el plagio (algo que ni siquiera dice el comunicado) y despojar a la responsable de su grado doctoral. Emulando a Pilatos, se lavó las manos y deja la responsabilidad de un posible castigo a la decisión de la UNAM.
Este lunes, cuando llegue al salón a impartir la cátedra de liderazgo, tocaremos este tema. Las instituciones las hacemos quienes formamos parte de las mismas y, como tal, seré parte de la solución. Ésa es mi responsabilidad y compromiso con mi universidad. Y con México.
