Tres golpes a México
La aprobación de la iniciativa presidencial conocida como plan B incapacita al Instituto Nacional Electoral para llevar a cabo elecciones tal y como las conocemos los últimos 30 años. El INE,a través de los años, ha hecho una labor titánica y efectiva para llevar a cabo elecciones, incluidas las que llevaron al poder a López Obrador y todos los gobernadores y congresistas de Morena.
En esta semana, México ha sufrido tres golpes brutales en su democracia, soberanía y libertad de expresión. La noche del jueves pasado, el periodista Ciro Gómez Leyva sufrió un atentado directo a unos metros de su hogar por un grupo de sicarios perfectamente organizados. El periodista salió ileso en su persona gracias a la camioneta blindada que utiliza desde hace algunos años. Ciro es uno de los periodistas, intelectuales, empresarios que son atacados cada semana desde Palacio Nacional por el mismo Presidente, junto con Dresser, Loret de Mola, Aguilar Camín, Krauze, Sarmiento, Claudio X. González y todo aquel que ose no estar de acuerdo con el accionar del Ejecutivo. Un día antes del atentado, el Presidente había dicho que escuchar a “Ciro o a Loret de Mola o a Sarmiento… es hasta dañino para la salud. Si los escucha mucho uno, hasta le puede salir a uno un tumor en el cerebro".
La mañana siguiente, el Presidente condenó el ataque al iniciar su conferencia; menos de una hora después acusó al periódico Reforma y a Aguilar Camín de vivir del “régimen de corrupción”. Está claro que López Obrador piensa que quien disiente con su administración es su enemigo. No gobierna ni reparte para todos los mexicanos, sólo para los que están de acuerdo con él. Nuestro país es el más peligroso para ejercer el periodismo: este año, de acuerdo con Reporteros sin Fronteras, han sido asesinados 11 periodistas, incluida Lourdes Maldonado, quien, temiendo por su vida, había públicamente pedido ayuda a López Obrador en marzo de 2019; al igual que a Gómez Leyva, le dispararon afuera de su casa.
El segundo golpe al país fue dado a través del Congreso directo al corazón de la democracia mexicana: la aprobación de la iniciativa presidencial conocida como plan B incapacita al Instituto Nacional Electoral para llevar a cabo elecciones tal y como las conocemos los últimos 30 años. El INE, a través de los años, ha hecho una labor titánica y efectiva para llevar a cabo elecciones, incluidas las que llevaron al poder a López Obrador y todos los gobernadores y congresistas del partido oficialista. Ya que el plan A requería modificar la Constitución con la consecuente mayoría calificada, imposible de alcanzar sin el apoyo de la oposición, el plan B recorta presupuesto, planes logísticos y administrativos del INE, poniendo en riesgo la capacidad del instituto para llevar a cabo las elecciones de forma equitativa y eficaz, protegiendo la continuidad de los aliados de Morena y dando a este partido (y a quien gane las elecciones presidenciales) ventajas desleales frente a la oposición, quienquiera que ésta sea. En este proceso se ha debilitado nuestra democracia, ya de por sí endeble. Corremos el riesgo de regresar a los tiempos del PRI, bajo los deseos de los resentidos miembros de ese partido que no recibieron en su tiempo lo que creían merecer y ahora ondean la bandera de Morena.
El tercer golpe se enfoca a la soberanía del espacio aéreo mexicano. Justo antes de terminar el periodo ordinario de sesiones, el Ejecutivo envió al Congreso una iniciativa para que la paraestatal Olmeca-Maya-Mexica, operada por la Secretaría de la Defensa, pueda recibir asignaciones directas para operar aeropuertos y líneas aéreas, tratando de revivir a Mexicana, en una versión 4T, con títulos a perpetuidad para las Fuerzas Armadas. En esta misma iniciativa se permitirá a empresas extranjeras operar vuelos nacionales y servicios aéreos en todo México, práctica conocida como “cabotaje”, bajo el argumento de aumentar la competencia y disminuir los costos de los boletos para el consumidor. Después de dos años terribles para la aviación doméstica debido a la pandemia, el cabotaje representa una amenaza de colapso y hasta desaparición de las aerolíneas nacionales y, en el proceso, cede a empresas extranjeras el transporte aéreo de pasajeros y carga con la consecuente amenaza a la soberanía y la dependencia de otras naciones para proporcionar traslados dentro del país. Cabe recordar que México ha sido degradado a Categoría 2 por la Agencia Federal de Aviación de Estados Unidos.
Si no supiéramos que estos tres asuntos provienen directamente desde el escritorio del Presidente de México, podríamos pensar que quien los planeó le desea el mal a nuestra nación; pensar que “el extraño enemigo” que describió González Bocanegra en nuestro Himno Nacional ya nos es bastante conocido.
