¿Qué significa la continuidad en la Presidencia?
La continuidad se traduce en decir que se terminará la corrupción sin haber llevado a juicio a ningún presidente anterior y sin haber sentencias para los pocos funcionarios que han sido llevados ante la justicia, más por revanchismo que por aplicación de la ley. Considerar a quien piense diferente como enemigos y catalogarlos como “mafia del poder, liberales...”
La contienda por la Presidencia está dividida entre la continuidad del proyecto de López Obrador representado por Claudia Sheinbaum y la opción de cambio de rumbo ofrecida por Xóchitl Gálvez. Entre seguir bajo la sombra de AMLO ante su imposibilidad de reelegirse y la de una candidata que representa a partidos antagónicos que ya estuvieron en el poder. Morena más que partido es la organización que agrupa a los seguidores, por convicción o servilismo, del Presidente. El PT y el Partido Verde son comparsas por conveniencia. Del otro lado, los indefendibles rivales históricos, PAN, PRI y PRD, se unieron como única opción para detener la denominada “construcción del segundo piso de la 4T”, junto con la catástrofe en que está envuelto el país.
La plataforma de Claudia Sheinbaum está totalmente basada en López Obrador. No ha propuesto absolutamente nada que no haya sido dicho por el Presidente por temor a que plantear sus propias ideas o disentir en lo establecido provoque la ira de AMLO y sus seguidores más recalcitrantes, justo como sucedió la semana siguiente al primer debate presidencial donde evadió las acusaciones en contra del Presidente, sus programas y su familia, en lugar de defender lo indefendible.
La continuidad de AMLO significa seguir con la militarización del país en seguridad, construcción de obra pública —como los aeropuertos (AIFA, Tulum), el Tren Maya (tres veces más caro de lo presupuestado y con alegaciones de corrupción contundentes) y el tren fantasma del norte, junto con la refinería que no refina (tres veces más cara de lo prometido)—, del manejo de las aduanas y la aviación civil, de la distribución de medicinas (con el desabasto de tratamientos y las muertes consecuentes). Significa jugarse la vida cada vez que usamos los transportes públicos, camiones, taxis, Metro, ya sea por su falta de mantenimiento, por la negligencia de sus operadores y burócratas, por inseguridad o por falta de inversión. La caída de la Línea 12 del Metro y el mal estado de los puentes viales y peatonales, las calles plagadas de baches y socavones. La inseguridad por ser uno de los países más peligrosos del mundo para vivir y donde más periodistas son asesinados.
Seguir abrazando a los criminales, no sólo a los del crimen organizado, también a aquellos operadores políticos y empresarios que, por conveniencia o coacción, respaldan a servidores públicos que exigen su genuflexión al poder, con la promesa de riquezas y prebendas; licitaciones y adjudicaciones directas, mientras los balazos los reciben los más desvalidos sin contar con un sistema de seguridad y procuración de justicia. Es seguir dando contratos a los amigos y familiares de políticos y burócratas, declarándolos como proyectos de “seguridad nacional” para esconder sus finanzas y corrupciones, llenos de opacidad para proteger esos contubernios.
La continuidad se traduce en decir que se terminará la corrupción sin haber llevado a juicio a ningún presidente anterior y sin haber sentencias para los pocos funcionarios que han sido llevados ante la justicia, más por revanchismo que por aplicación de la ley. Considerar a quien piense diferente como enemigos y catalogarlos como “mafia del poder, liberales, conservadores, fifís, burgueses, aspiracionales, clasemedieros” y cualquier otro adjetivo que resulte conveniente para desviar la atención de lo importante y apremiante que necesitan los ciudadanos.
Es seguir manteniendo a la ciudadanía del país en la polarización, en lugar de trabajar por un México unido. Es tratar de desaparecer los organismos autónomos que defienden a los ciudadanos del abuso del poder de los mismos gobiernos —Inai, INE, Cofetel— o que se conviertan en incondicionales —como ya lo son la Fiscalía General o la Comisión Nacional de los Derechos Humanos—, mientras se ataca la independencia de la SCJN. Son los videos de familiares y amigos del Presidente recibiendo enormes cantidades de dinero en efectivo, como Pío López Obrador, René Bejarano y Carlos Ímaz (que en ese momento era esposo de la actual candidata de Morena). No castigar ni remediar la contaminación de ríos, tierras, cenotes, agua y aire. Es seguir dando migajas disfrazadas de programas sociales para mostrarse como los salvadores de los pobres, evitando el riesgo de perder el negocio de los votos.
El 2 de junio decidiremos entre la continuidad de la destrucción y la incertidumbre del cambio. Meditemos y elijamos lo mejor para México.
