¿Qué celebra la marcha del 27 de noviembre?
¡Qué difícil ser miembro de esta administración! Pero parte de la política mexicana es sacrificar dignidad por privilegios, “primero yo, luego el país”. A quien se atreva a dudar o disentir, se le cataloga como traidor a la patria. Este término ya ha sido usado contra legisladores, activistas, rivales y ciudadanos de a pie que no estén de acuerdo en las metas, proceder y procesos del gobierno.
A penas tres días después de la marcha organizada por la sociedad civil el pasado 13 de noviembre en defensa de INE y en contra de la reforma propuesta por el Presidente, él mismo anunció una marcha en la capital del país, el 27 de noviembre, para celebrar cuatro años de su toma de poder. Queda claro que la marcha de la semana anterior desató el enojo y furia de López Obrador, quien todos los días previos profirió insultos a los organizadores y todos los que participaran en ella. La filosofía de este gobierno es muy sencilla: si no estás conmigo, estás en mi contra, es el gobierno de división. No hay términos medios. ¡Qué difícil ser miembro de esta administración! Pero parte de la política mexicana es sacrificar dignidad por privilegios, “primero yo, luego el país". A quien se atreva a dudar o disentir, se le cataloga como traidor a la patria. Este término ya ha sido usado contra legisladores, activistas, rivales y ciudadanos de a pie que no estén de acuerdo en las metas, proceder y procesos de esta administración.
Es inusitado que el Ejecutivo convoque a una marcha; según él, “la gente” se lo pidió. Parece más el ego herido de un megalómano que necesita mostrar que sólo él tiene el derecho de tomar las calles, como cuando tomó de rehén el centro de la Ciudad de México durante meses por haber perdido las elecciones de 2006. En realidad, quiere hacer un despliegue de poder para “contrarrestar” la afrenta del domingo pasado, aunque, según los datos del gobierno de la CDMX, los asistentes a la marcha apenas sumaron 12,000 personas, mientras que el Presidente acepta la cifra de 60,000, negando la realidad: cientos de miles de mexicanos marcharon. Nunca reconocerán públicamente sus errores ni aceptarán los hechos, por orgullo y por estrategia.
¿Qué va a celebrar el Presidente? La situación del país en áreas como combate a la inseguridad, corrupción y a la pobreza, economía, salud, educación, seguridad, desarrollo y muchas más no están como para echar las campanas al vuelo.
En su administración, más de 650,000 mexicanos perdieron la vida durante la pandemia de covid-19 y, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), hay 6.1 millones más de pobres estos 4 años, alcanzando 58.1 millones de mexicanos bajo la línea de la pobreza; al parecer, el lema “primero los pobres” quedó en el olvido. Las Fuerzas Armadas han tomado el control operativo del país, no sólo en el combate a la inseguridad: ahora son la principal constructora del país, encargados de las obras faraónicas, como el Tren Maya —que no se terminará—, la refinería de Dos Bocas —inaugurada, pero que no produce ni un sólo litro de combustible— y la ampliación del aeropuerto de Santa Lucía —que jamás ha sido utilizado por López Obrador, atendiendo aproximadamente 30 vuelos al día (comparados con los más de 1,000 del Benito Juárez). También se encargan de la operación de las aduanas, distribución (fallida) de medicamentos (hasta febrero de este año, más de tres mil niños con cáncer han muerto por no tener acceso a sus medicinas) y próximamente administrarán hoteles y su propia aerolínea, aunque México aún no recupera la certificación de seguridad en sus aeropuertos a Categoría 1.
El combate a la corrupción no parece dar resultados. Faltando a su promesa, ningún expresidente ha pisado la cárcel o tienen investigaciones reales en su contra. El Ejército reconoce, según los archivos hackeados por el grupo Guacamaya, la presencia del crimen organizado en 72% del país, a quienes se “controla” mediante “abrazos y no balazos”, pidiendo respeto para sus miembros, mientras más de 10 mujeres son asesinadas diariamente y el secretario de Gobernación dejó la seguridad de Tabasco a gente asociada a dichos grupos criminales. Los escándalos del primer círculo del Presidente muestran que la corrupción sólo cambió de ejecutantes este sexenio.
La tragedia de la Línea 12 del Metro aún no tiene culpables enjuiciados ni tiene fecha para operar nuevamente. El Banco del Bienestar no ha dado un sólo crédito, no se ha acabado con el robo de gasolina, la gasolina está muy lejos de la promesa de 10 pesos por litro, igual que el crecimiento del país a un ritmo de 6% anual. En cuatro años, la inflación aumentó más de 120 por ciento.
Queda claro que si algo se celebrará el domingo entrante será la incompetencia de esta administración, en el mejor de los casos. Además del ego de quien la convoca.
