¿Por qué? Porque es Elon Musk
No tenía muchos amigos; aprendió a programar a los diez años (su primer programa lo vendió por 500 dólares a los 12 años). Tomó clases de artes marciales y lucha para poder defendersede sus agresores. En 1989 regresó, junto a sus hermanos y su madre, a Kingston, Ontario. Estudió economía y física en Wharton, dentro de la Universidad de Pensilvania.
En el último año, Elon Musk, el hombre más rico del mundo, ha sido protagonista de las primeras planas en los artículos de negocios, política y economía. Su nombre se ha vuelto familiar para los usuarios de a pie de las redes sociales por la compra de Twitter por más de 44 mil millones de dólares. Después de una batalla, tanto en oficinas corporativas y de abogados, como en la misma red social, pasando por la cancelación de la compra hace un par de meses y el sube y baja de acciones, Musk tomó el control de la red del pájaro azul.
Elon Musk nació en Sudáfrica en 1971, el mayor de tres hermanos, hijos de un ingeniero acaudalado y una nutricionista y modelo canadiense. Sus padres se divorciaron en 1979 debido a la violencia física y emocional que sufría su madre, que emigró con sus hijos a Canadá, donde vivieron momentos muy duros, no solamente por los pocos ingresos con los que contaban, sino también por el bullying que sufrió durante la mayor parte de su adolescencia, aun después de regresar a Johannesburgo con su padre, a quien Elon ha definido como “un ser humano terrible”. No tenía muchos amigos; aprendió a programar a los diez años (su primer programa lo vendió por 500 dólares a los 12 años). Tomó clases de artes marciales y lucha para poder defenderse de sus agresores. En 1989 regresó, junto a sus hermanos y su madre, a Kingston, Ontario. Estudió economía y física en Wharton, dentro de la Universidad de Pensilvania. Se dice que intentó trabajar en Netscape (el principal navegador de internet en esa época), pero no se atrevió a hablar con nadie al llegar a las oficinas debido a su timidez. En 1995, después de sólo dos días, dejó sus estudios de doctorado en Stanford para dedicar su tiempo a crear su propia empresa, Zip2, para alojar, desarrollar y mantener sitios web. Como decía Freud: “Infancia es destino”.
Durante esta época, Elon, asociado con su hermano Kimbal, dormían en su oficina y se aseaban en un centro comunitario, alimentándose de comida rápida por falta de recursos. Cuatro años después vendieron su compañía en 307 millones de dólares, de los cuales Elon recibió 22 millones. Ese mismo año, 1999, es cofundador de X.com, que al asociarse con Confinity comienza la expansión de su producto estrella, PayPal, para hacer transacciones financieras entre sus usuarios, compañía que vendieron a eBay en 2002, transacción por la que recibió 180 millones de dólares. A partir de ese momento ha invertido en momentos cruciales de compañías pequeñas en crecimiento, entre ellas Tesla, que produce autos eléctricos de alto desempeño.
Como ávido visionario, crea dos empresas tecnológicas más: Space X (2002), con el objeto de crear cohetes y cápsulas espaciales capaces de dar servicio a la Estación Espacial Internacional con costos menores a los ejercidos por la NASA, convirtiéndose no sólo en el principal proveedor de infraestructura de transporte orbital privado, sino en una futura opción para llevar humanos a Marte. La segunda, Starlink, es una red de miles de microsatélites para dar servicio de internet de banda ancha a nivel mundial y bajo costo.
Twitter, con 436 millones de usuarios (incluyendo posibles bots y cuentas falsas), ocupa el decimoquinto lugar entre las redes sociales, que lidera Facebook con 2,910 millones de cuentas. Pero su influencia radica en el contacto directo entre los usuarios comunes y figuras públicas de toda índole: políticos, empresarios y empresas, figuras del entretenimiento, líderes de opinión y muchos más, que la utilizan para comunicar sus mensajes sin intermediarios. Por ello se ha convertido en una fuente de información, aunque no siempre de fiar.
Hay un riesgo muy grande cuando se concentra tanto poder —económico, político, social y tecnológico— en una persona. Su llegada a las oficinas de Twitter, con un lavabo para representar la “limpieza” que iba a implementar en la compañía, habla de su protagonismo y narcisismo. Ha despedido al 50% de todos los empleados a nivel mundial (incluido el cierre de las oficinas en México), pretende cobrar ocho dólares al mes por tener una cuenta “verificada”. Está acumulando demandas por los exempleados, mostrando una arrogancia peligrosa para alguien que puede controlar el mensaje y el medio, mientras coquetea y pelea con políticos dependiendo de su postura. ¿Por qué? Porque es Elon Musk. Se dice que la diferencia entre un excéntrico y un loco es la cantidad de dinero que poseen. Sólo el tiempo lo dirá.
