Persuasión vs. manipulación: la delgada línea en la política
Muchos votantes se dejan llevar por el carisma, imagen, ocurrencias o hasta por una despensa, pero, hasta el día de hoy, la mejor forma de promocionar algo o a alguien es a través del boca a boca. Entre más informados estemos, mejor podremos opinar y convencer
Las fuerzas políticas en las que se ha dividido el país se encuentran en la parte final para escoger a sus candidatos a la Presidencia. El nuevo INE prefirió adecuar y modificar sus criterios para cubrir las faltas electorales de los principales partidos que aplicar la ley (en cuyo caso podrían quedar descalificados de la contienda todos los que presentaron sus candidaturas). Muy pronto estaremos expuestos a un bombardeo de propuestas, pronunciamientos, mentiras, difamaciones, acusaciones y todo lo que acompañe a la campaña presidencial más larga en la historia del país. Nos espera un año de promesas y ataques para obtener nuestro voto, en el mejor de los casos, a través de la persuasión y la manipulación.
La persuasión es la capacidad para convencer a las personas para cambiar (o confirmar) su forma de pensar o actuar en uno o varios temas, mediante razones y argumentos reales y válidos. Según el psicólogo norteamericano Robert Cialdini, hay seis principios básicos en la persuasión: 1. El agrado: si algo te gusta, lo aceptas; 2. La reciprocidad: si quiero algo, debo dar a cambio un valor igual o superior a lo que pido; 3. Coherencia: que el discurso sea compatible con los actos y viceversa; 4. Autoridad: las personas tienden a estar de acuerdo con expertos que cuentan con reputación en el tema, si la información se da en forma sencilla y rápida; 5. Escasez: si damos algo que es escaso (como honradez, integridad y conocimiento), la gente lo valora; 6. Consenso: es más fácil convencer si contamos con la aprobación de la mayoría.
Estos principios se pueden aplicar tanto para la persuasión como para la manipulación. ¿Cuál es la diferencia entre uno y otro concepto? Una sencilla palabra: la ética. La persuasión que se lleva a cabo sin ética se convierte en manipulación.
La ética varía de una persona a otra, pero hay preceptos comunes que deben respetarse al querer persuadir (y no manipular) a otra persona en cualquier ámbito social, incluida la política: a) No utilizar evidencias falsas, inventadas, tergiversadas, distorsionadas o irrelevantes para apoyar un argumento; b) No usar intencionalmente un razonamiento engañoso, falto de apoyo o ilógico; c) No mostrarse como bien informado o experto en un tema si no lo es; d) No utilizar llamamientos irrelevantes para desviar la atención de un tema, entre ellos las calumnias, llamamientos al odio, fanatismo, indirectas y utilizar los términos “Dios” o “demonio”, que causan reacciones intensas, pero totalmente irreflexivas; e) No pedir al público que una sus ideas a valores cargados de emoción, motivos o metas a los cuáles no están ligados; f) No engañar al público escondiendo sus propósitos verdaderos (como su interés personal o el del grupo que representa); g) No utilizar llamamientos emocionales que no tengan una base real que pueda ser comprobada por la audiencia; h) No convertir situaciones complejas en posiciones simplistas. No todo se puede decidir con simples “sí” y “no” o entre buenos y malos; i) No fingir certeza cuando no existe, lo apropiado es hablar de grados de probabilidad y provisionalidad; j) No defender algo en lo que no creemos.
Espero que haya leído todos estos puntos pensando en los políticos, sobre todo en los que esperan sentarse en la silla presidencial. Si usted está indeciso, puede ser un buen marco de referencia para tomar una decisión. Si tiene un favorito, este ejercicio puede servir para confirmar su elección o cambiar de opinión. Es claro que pocas personas hacen un análisis exhaustivo de las políticas y planes que plantean los candidatos en sus propuestas o se toman el tiempo de conocer la historia de dichos personajes. Muchos votantes se dejan llevar por el carisma, imagen, ocurrencias o hasta por una despensa, pero, hasta el día de hoy, la mejor forma de promocionar algo o a alguien es a través del boca a boca. Entre más informados estemos, mejor podremos opinar y convencer.
En el imperio de los “otros datos”, de más de 100 mil mentiras en las mañaneras (SPIN, enero 2023), del mayor número de asesinatos y desaparecidos que en cualquier administración, del desastre sanitario y del sistema de salud, de corrupción y de incompetencia generalizada, del ataque a los órganos independientes y a la transparencia, de dividir al país con términos como fifí, conservador y adversario, de la hipocresía y la incompetencia, la ética es un valor primordial y rara vez encontrado. ¡Qué gran estrategia para quien quiera ser presidente!
