Mismas tácticas, ¿mismos resultados?
El país se encuentra envuelto en una crisis constitucional debido a la infame reforma judicial. Los procedimientos para cambiar la Constitución en el Congreso (logrados por las traicionesy compras de senadores por parte de Morena), carecieron del debido proceso y ocasionaron una andanada de amparos y querellas en contra de dicha reforma.
Tradicionalmente, cada administración que comienza llega con el beneficio de la duda y la expectativa diáfana de que las cosas mejorarán o, por lo menos, esas han sido las intenciones del nuevo Presidente en turno, quien utiliza los primeros cien días de su gobierno para sentar las bases de su sexenio y marcar las diferencias con sus predecesores. Pero si hay algo claro sobre la incipiente presidencia de Claudia Sheinbaum es que de ninguna manera romperá con los fondos y formas que tanta popularidad y dividendos le dieron a AMLO, su partido y allegados.
Este sexenio está comenzando con muchos más problemas que esperanzas. Según cifras oficiales, en los primeros 19 días de la nueva presidencia han sido asesinados más de 1,300 mexicanos (68 por día). Sinaloa está viviendo un estado de sitio de facto; la lucha por el control del cártel más poderoso del país tiene en vilo a toda la población del estado, no sólo en Culiacán, también en Los Mochis, Mazatlán, Rosario, Escuinapa, El Rosario, Guasave y los estados vecinos: Sonora, Chihuahua, Nayarit y Durango. La gente se resguarda en sus hogares desde hace más de un mes, las clases suspendidas, los comercios cerrados y, por más tropas que llegan del Ejército y de la Guardia Nacional, la seguridad es inexistente. La credibilidad y la confianza en el gobernador Rocha Moya brilla por su ausencia.
Aunque no se dice abiertamente, el país se encuentra envuelto en una crisis constitucional debido a la infame reforma judicial. Los procedimientos para cambiar la Constitución en el Congreso (logrados por las traiciones y compras de senadores por parte de Morena), carecieron del debido proceso y ocasionaron una andanada de amparos y querellas en contra de dicha reforma. La Suprema Corte ya se encuentra revisando su validez, siendo juez y parte del mismo proceso, mientras se prolonga el paro de los trabajadores del Poder Judicial.
Jueces y magistrados se han pronunciado en contra de la aplicación y los procesos de la reforma judicial, la más reciente hace cuatro días, cuando una jueza ordenó a la Presidenta eliminar en un plazo de 24 horas la publicación de la misma del Diario Oficial de la Federación, basándose en la Ley de Amparo. En caso de no cumplirse dicho mandato, “se impondrá pena de tres a nueve años de prisión, multa de cincuenta a quinientos días, destitución e inhabilitación de tres a nueve años para desempeñar otro cargo como servidor público”.
Ante la andanada de amparos y de certeza legal, el INE ha “puesto en pausa” la implementación de la reforma, pero tanto la Presidenta como los líderes del Congreso (ambos de Morena) han dicho que no harán caso, en un abierto desacato a las leyes prevalecientes, como si el ejercicio de la justicia fuera opcional, no aplicable a quienes ejercen el poder en México. Se les olvida que vivimos en un país con división de poderes: si uno de ellos no reconoce la autoridad del otro, significa que estamos en los albores de un autogolpe de Estado, como el que se llevó a cabo en Perú por el presidente Fujimori en 1992 al “disolver el Congreso”, y que quiso ser repetido por Pedro Castillo en 2022, lo que le costó la presidencia del país andino, seguido de su arresto y encarcelamiento por atentar contra la nación. No se nos olvide que Castillo es uno de los consentidos del anterior presidente, al igual que Evo Morales, Nicolás Maduro, Miguel Díaz-Canel, Daniel Ortega y otros enemigos de la democracia en Latinoamérica.
Siguiendo los pasos de López Obrador, Sheinbaum fustiga a “enemigos” ficticios: el gobierno español, los neoliberales, conservadores y, a últimas fechas, a Ken Salazar, embajador de Estados Unidos, por criticar la reforma judicial sumado al gobierno de Biden por mantener en secreto la operación donde se capturó a Ismael El Mayo Zambada y la entrega de Joaquín Guzmán López. El miedo no anda en burro: si alguien sabe los secretos de las alianzas entre la clase política desde hace varios sexenios y los grupos del crimen organizado es El Mayo; seguramente los vecinos del norte ya saben santo y seña de todos ellos y usarán toda esa información en beneficio de sus intereses. Será muy interesante saber cuántos funcionarios, actuales y pasados, tendrán la conciencia tranquila para planear sus vacaciones de shopping por allá.
Claudia Sheinbaum no es López Obrador, tienen características muy diferentes; si piensa que todo el sexenio va a poder sostenerse con la popularidad, formas y modos de su antecesor, está condenada al fracaso y México con ella. Es una mujer inteligente, capaz, aguerrida y con agallas; tiene más posibilidades de éxito siendo ella misma. Ojalá Sheinbaum también lo crea.
