Los votos deciden elecciones, no las encuestas

Al final del día, lo que cuenta es el voto ciudadano y no lo que digan los porcentajes del oráculo. No permita que su voto sea influenciado por las encuestas; analice las propuestas, trayectorias y resultados de los candidatos. Cada pueblo tiene el gobierno que se merece y México merece mucho más de lo que nos han ofrecido los partidos hasta ahora

Incertidumbre: el desconocimiento de algo que crea un sentimiento de inquietud, desasosiego, duda, recelo, sospecha, indecisión. Buena definición para lo que sentimos muchos mexicanos al pensar en el proceso electoral, las elecciones y los resultados.

Los electores son bombardeados de publicidad basada en un derroche de recursos (pagados por los mexicanos) destinados a publicidad en los medios tradicionales (TV, radio, prensa, bardas, volantes, espectaculares, pósters, entre otros) y medios digitales (Instagram, Facebook, TikTok, WhatsApp, etcétera). Los teléfonos de las casas y celulares resuenan con grabaciones de candidatos que buscan el voto y compañías encuestadoras. Para el día de la elección, muchos ciudadanos habrán llegado al hartazgo creado por los mensajes de los candidatos. Sobre todo, por la credibilidad de que gozan los políticos: de acuerdo al Índice de Confiabilidad 2023, hecho por la consultora Ipsos, las actividades que menos confianza generan en los mexicanos son políticos (18%), servidores públicos (18%), policía (19%), titulares de dependencias públicas (21%), publicistas (27%), presentador de noticias de TV (27%) y abogados (29%). ¿Le sorprende? Y todas estas profesiones son cruciales en cualquier elección.

Ante la incertidumbre, las personas recurren a un sinnúmero de formas para conocer el resultado de algo que les inquieta. De ahí que existan los horóscopos, la lectura del tarot, del café, la palma de la mano y demás formas de “visualizar” el futuro. En el mundo de las ciencias, la probabilidad y la estadística suplen lo que los oráculos y chamanes trataban de predecir desde el inicio de la humanidad. Las leyes de la naturaleza, conocidas a través del reconocimiento de patrones predecibles, dan claridad en los procesos y resultados esperados. Pero cuando hablamos de elecciones, los resultados de las encuestas en los últimos años en varios países fueron diferentes a los ganadores de las contiendas por el poder, muy por encima del margen de error aceptable (+/-5%) en estos procesos. Por ejemplo, en Estados Unidos (2016), Hillary Clinton estaba por lo menos 8% arriba en las encuestas sobre Donald Trump. En España (2023) se decía que el Partido Popular le llevaba ventaja de 7% sobre el PSOE; en Alemania (2021), la Unión Democrática Cristiana de la popular Angela Merkel perdió su ventaja de 24% ante los Social Demócratas. En todos estos casos ganó quien estaba abajo en las encuestas el día de las elecciones. ¿Cuál es la razón? ¿Se equivocaron las encuestadoras? En todos los casos anteriores se trata de países desarrollados donde se trata de cuantificar todo; sin embargo, lo único que no se puede cuantificar es la variable más importante: el factor humano, presente en cada uno de nosotros y el que en verdad decide al siguiente líder.

¿Qué puede influenciar el resultado de las encuestas? El tamaño de la muestra, es decir, a cuántas personas del total de ciudadanos se les pregunta, y los métodos para tomar la muestra (vía telefónica, correo electrónico, por cuestionarios presenciales); en un país de casi 100 millones de electores, es imposible entrevistar a suficientes ciudadanos para blindar el resultado final. Tampoco se puede predecir cuántas personas votarán y muchos de los ciudadanos de nuestro país prefieren no participar en las encuestas, por hartazgo, tedio, falta de confianza, temor a represalias físicas, extorsiones, laborales e incluso sociales. Muchas personas en México dicen que votarán a favor de un candidato y al momento de sufragar cambian de opinión.

¿Son confiables las encuestas? Científicamente sí, políticamente, depende a quién le pregunte. Desafortunadamente, en México la corrupción no sólo existe en las clases políticas y gubernamentales. Es inverosímil la diferencia que existe entre los resultados porcentuales de la intención de voto para las candidatas presidenciales dependiendo de la compañía encuestadora. Mientras algunas dan a Claudia Sheinbaum ventajas de 50% arriba de Xóchitl Gálvez, en otras encuestas la diferencia se acorta a 15 por ciento.

Al final del día, lo que cuenta es el voto ciudadano y no lo que digan los porcentajes del oráculo. No permita que su voto sea influenciado por las encuestas; analice las propuestas, trayectorias y resultados de los candidatos. Cada pueblo tiene el gobierno que se merece y México merece mucho más de lo que nos han ofrecido los partidos hasta ahora. La mejor forma de conocer el futuro es construirlo cada día; comencemos hoy mismo o caeremos en la ignominia.

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