Los primeros retos de la Presidenta
Si Trump aplica impuestos a las remesas que envían nuestros paisanos a sus familiares en México, la principal fuente de ingresos quedaría mermada, afectando a los más necesitados y al país entero. A esto sumemos la posibilidad real y latente de que el Congreso de Estados Unidos lo apoye al designar como terroristas a los cárteles de las drogas.
La Presidencia de Claudia Sheinbaum enfrenta conflictos propios de un sexenio que llevara varios años, no cuatro meses; las crisis internas que fueron creadas por su predecesor y que tiene que afrontar de manera urgente, además de las circunstancias recientes creadas por el presidente de Estados Unidos, son la primera encrucijada de su administración.
La situación en Sinaloa es insostenible: el asesinato de los hermanos Alexander (nueve años) y Gael (12 años) junto a su padre, Antonio Sarmiento, por parte del crimen organizado esta semana ha despertado a la población que, frustrada y dolida, comienza a superar el miedo reemplazándolo con indignación, resentimiento y sed de justicia. Una manifestación que comenzó como pacífica tomó las oficinas de gobierno estatales y los dolientes estuvieron a punto de entrar a la oficina del gobernador Rubén Rocha Moya, quien ha mostrado su negligencia, incapacidad, falta de empatía y exceso de cinismo. Si tuviera un poco de decencia y amor por sus paisanos, habría renunciado hace meses, quitándole un dolor de cabeza a la Presidenta. Sinaloa es territorio en guerra de narcos y ni la llegada de miles de soldados y guardias nacionales ha logrado poner fin a los asesinatos e inestabilidad que se vive en la región. Esto no sólo sucede en Culiacán, se extiende a Mazatlán, Los Mochis, Escuinapa y más allá del estado.
Los elefantes blancos disfrazados de obras faraónicas para saciar el ego de López Obrador (y llenar los bolsillos de allegados a su primer círculo) están costando al Estado miles de millones de pesos. La refinería en Dos Bocas prometía la independencia de gasolinas para el país y se inauguraría en 2020 (según AMLO); con un costo de 20 mil millones de dólares —2.5 veces más de lo presupuestado—, en septiembre pasado se reportó una producción de 14,362 barriles diarios, suficientes para llenar 38,060 tanques de gasolina de 60 litros, lo que está lejos de cubrir la necesidad de los más de 34 millones de autos del país. La línea aérea Mexicana ha cancelado la mayoría de sus rutas, se ha quedado con unos pocos aviones y genera pérdidas por más de 932 millones de pesos. El AIFA acumuló pérdidas por mil 568 millones de pesos, subsidios por 2,400 millones de pesos y transporta menos del 15% de pasajeros que el AICM. El Tren Maya tenía un costo inicial de 150 mil millones de pesos; para el final del sexenio pasado la cuenta ascendía a 500 mil millones de pesos y aún no se termina por completo, sin contar que la meta de tres millones de pasajeros en el primer año quedó lejos de alcanzarse (sólo ha trasladado a 603,182 personas). A esto sumemos las pérdidas de Pemex (345 mil millones de pesos, solamente en el 2024), CFE (85 mil millones de pesos en los primeros seis meses del 2024), el fracaso del Insabi, la Megafarmacia y muchos otros proyectos sin pies ni cabeza. Si esas pérdidas se detuvieran, México podría tener el mejor sistema de salud en su historia, la capital tendría un aeropuerto de primera categoría y se aseguraría la educación gratuita a todos los niveles para todos los jóvenes del país.
Ahora consideremos la presión generada por la llegada de Trump. En cumplimiento de sus promesas de campaña, han comenzado las deportaciones masivas hacia nuestro país de migrantes indocumentados de diversos países, lo que ha convertido la frontera norte en un foco de crisis social y humanitaria de alto impacto. La amenaza de aranceles a todos los productos mexicanos se implementará a partir del 1 de febrero, lo que pondría una carga monumental a la economía nacional, el presupuesto y los programas sociales que tanto necesita Morena para mantener su popularidad. Si Trump aplica impuestos a las remesas que envían nuestros paisanos a sus familiares en México, la principal fuente de ingresos quedaría mermada, afectando a los más necesitados y al país entero. A esto sumemos la posibilidad real y latente de que el Congreso de Estados Unidos lo apoye al designar como terroristas a los cárteles de las drogas, con la consiguiente amenaza de ataques teledirigidos o intervenciones armadas dentro de México por parte de tropas de Estados Unidos.
Si Claudia Sheinbaum intenta deslindarse de AMLO, la furia y el resentimiento del expresidente y sus seguidores podrían reflejarse en una posible revocación de mandato al terminar el tercer año de su mandato. Si no lo hace, el margen de maniobra para enfrentar los problemas que comienza a afrontar será ínfimo. Nos esperan tiempos convulsos; esperemos que no le queden grandes a la primera mujer Presidenta de México.
