La naturaleza del escorpión: La suerte está echada
El viejo PRI y su reencarnación del siglo XXI, Morena, saben perfectamente la receta. Dales a los que no tienen lo suficiente para que sobrevivan mejor que sus circunstancias, creadas por el mismo gobierno, pero no tanto para que deseen más y puedan voltearse en tu contra.
Esta semana se hará oficial la completa militarización de la seguridad del país, por lo menos hasta el año 2028. Morena, sus partidos aliados, junto a la mayoría de los senadores del PRI y del PRD, aprobaron la iniciativa que permite al Ejército ejercer labores de seguridad pública en todo el país, agregando a sus filas a la Guardia Nacional.
La coalición integrada por PAN, PRI y PRD, sin ningún principio ideológico o de proyecto nacional, está desintegrada, y deja el camino libre para el oficialismo, no sólo las elecciones estatales del año entrante en Coahuila y Estado de México, sino también las presidenciales de 2024. La oposición se encuentra en desbandada, sin líderes políticos ni ideológicos que puedan hacer sombra hasta ahora a la popularidad presidencial.
Estimado lector, ¿a usted le sorprendió que el líder priista, Alejandro Moreno presuntamente negociara el final de las denuncias en su contra y posibles cargos penales a cambio del apoyo a las reformas propuestas por el gobierno? ¿Que la mayoría de los senadores del PRI y PRD dieran su voto a favor de la iniciativa militarista? Es la naturaleza del escorpión, como la fábula de Esopo: el alacrán usa su aguijón en la rana que le salva la vida al cruzar un arroyo, aun sabiendo que morirá al atacar a quien lo ayuda.
Esto se ha repetido a lo largo de la historia independiente de México. La política de nuestro país es un círculo vicioso de avaricia y ganancias personales, corrupción, extorsión, traición y la carencia total de lealtad al país y a la patria. De ganancias personales sobre el crecimiento del país y ahora, incluso, sobre los “valores y misión” de cada partido político. El patriotismo, ideales, ética y decencia son valores de alto riesgo y en vías de extinción. Si eres honesto en México, eres peligroso y la gente desconfía de ti: ¿Si no tienes cola que te pisen, cómo podemos confiar en ti? ¿Cómo podrían extorsionarte si no haces nada ilegal como el resto?
Esto no sucede solamente en la política. También en el ambiente empresarial, financiero, educativo, en la sociedad en general. Todos quieren que se aplique la ley, pero nadie quiere que se la apliquen a uno mismo. Hay quien roba, pero sólo un poco. Las “mordidas”, no sólo a policías, sino a funcionarios públicos y privados, son el pan de cada día. Los actos de corrupción en trámites, pagos y solicitudes de servicios públicos (que según el Presidente, ya no existen) pagados por los ciudadanos ascienden a 9,500 millones de pesos, (Inegi, mayo 2022). El mismo estudio encontró que 86,3% de la población consideró frecuentes los actos de corrupción en las instituciones de gobierno.
La mediocridad ha tomado el alma de nuestra nación y permeado en todos los estratos. Ya no se enseña en las escuelas, ni en muchas familias, a sacar lo mejor de cada persona, lo que podemos y debemos ser. A ganar en una forma honorable, basándose en el conocimiento, trabajo duro, disciplina, esfuerzo y trabajo en equipo. Una gran diferencia entre los países desarrollados y los no desarrollados es la manera en que se razona el éxito: en los primeros, tanto empresas como personas exitosas en forma ética y legal, se convierten en ejemplo, modelo a seguir y de estudio; en los países como el nuestro, el éxito es la personificación del pecado y todo lo malo. Aquellos valientes que se atreven a buscarlo y tenerlo, se vuelven el blanco de los ataques de quienes piensan que se merecen ese éxito, pero no trabajan ni se preparan para alcanzarlo.
El viejo PRI y su reencarnación del siglo XXI, Morena, saben perfectamente la receta. Dales a los que no tienen lo suficiente para que sobrevivan mejor que sus circunstancias, creadas por el mismo gobierno, pero no tanto para que deseen más y puedan voltearse en tu contra. Para los grandes empresarios, la amenaza de que su estilo de vida sólo se mantendrá si están de su lado. Para los políticos, la apertura de expedientes de investigación que asegurarán su lealtad a cambio de no perder su libertad o riquezas. Suma mantener contentos a los altos mandos militares, como no se veía desde hace 80 años. A la clase media, se le controla con la amenaza de caer en la pobreza y con pocas o nulas posibilidades de escalar a las altas esferas a menos que entren al juego de la corrupción y las transas. ¿Quién gana con esto? Los que detentan el poder, gobierno, empresarios comparsas y Ejército. Alea iacta est: la suerte está echada.
