La barra está muy baja
Los “caminos” prometidos en el sur del país no resistieron la primera temporada de lluvias, dejando a su paso carreteras y caminos federales destrozados, tomados por maleantesque tienen en jaque a transportistas y usuarios de todo el país.
Durante los últimos seis años López Obrador utilizó todo el poder del Estado para desfigurar a México con su bizarra visión de lo que debe ser el país, en donde todo gira alrededor de su persona, con una realidad tan limitada como su interacción con el mundo. Un lugar donde se castiga a quien es exitoso por sus propios medios; se estigmatiza a quien aspira a crecer en todos los aspectos; un país donde se le da dinero a todos —no sólo a los más necesitados— sólo porque sí. No es sorpresa que esta ley del mínimo esfuerzo haya fomentado la mediocridad en la mayoría de los sectores del país, donde estirar la mano y depender de quien les regala el dinero es mejor opción que creer en el esfuerzo, el trabajo, el aprendizaje, la disciplina y la ética para lograr metas y ser mejores ciudadanos. Es increíble la resiliencia de México, aún se mantiene en pie, a pesar del peor sexenio en los últimos 40 años.
Las promesas de campaña del AMLO quedan como su testamento de una administración fallida que se alimentó de la división y el enfrentamiento creado por él mismo. Prometió un crecimiento de 6% (contra 0.8% real), no hay ni un solo expresidente en la cárcel, no sabemos el paradero de los estudiantes de Ayotzinapa y sus familias han sido revictimizadas e insultadas. Ninguna secretaría de Estado salió de la CDMX, aumentaron los índices de corrupción y nepotismo que favorecen al partido en el poder, los niveles de inseguridad son insostenibles, con buena parte del territorio comandado por grupos de crimen organizado. Guanajuato, Sinaloa, Zacatecas, Chiapas, Nayarit, Durango y muchos estados más viven bajo el yugo de los cárteles del narcotráfico. El sistema de salud está mucho peor que cuando tomó el poder, no hay vacunas ni medicinas suficientes, con un fraude de megafarmacia que surte cinco recetas al día y el mal manejo de la pandemia que provocó la muerte de más de 800 mil mexicanos —que, aunados a los más de 180 mil asesinados durante su sexenio, provocó que la expectativa de vida en el país disminuyera por primera vez en décadas—, sin dejar de mencionar que actualmente la principal causa de muerte entre niños y adolescentes es por violencia y uso de armas de fuego. Los pueblos indígenas siguen en la ignominia; la pobreza extrema creció; prácticamente desapareció el apoyo a artes y ciencias, paralizando su desarrollo. Los “caminos” prometidos en el sur del país no resistieron la primera temporada de lluvias, dejando a su paso carreteras y caminos federales destrozados, tomados por maleantes que tienen en jaque a transportistas y usuarios de todo el país. La gasolina no bajó a 10 pesos, el Banco del Bienestar es un fracaso y la deuda pública del país es la más alta de los últimos 35 años. Pemex está al borde del colapso operativo y financiero. La CFE produce mucho menos energía que hace seis años. La refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el AIFA son muestra de despilfarro e ineficiencia, al costar muchas veces más que su presupuesto original, además del ecocidio monumental ocasionado por la construcción de los dos primeros. Los funcionarios siguen cerrando calles, deteniendo el tráfico, pasándose los altos, estacionándose en lugares prohibidos y utilizan a trabajadores del Estado para su servicio personal (basta asomarse a las calles aledañas a Palacio Nacional). Muchas de las licitaciones millonarias de obras públicas se asignaron de forma directa, sin participación ciudadana ni observadores de la ONU. Se ha violado la Constitución, no respetó la separación de poderes y ha perseguido, vilipendiado y agredido a quien ha osado tener puntos de vista contrarios a los suyos, desde políticos, comunicadores, activistas sociales, hasta miembros de la Suprema Corte de Justicia. Hay más periodistas asesinados en este sexenio que en países con conflictos armados.
Quienes sufrieron los embates de desastres naturales quedaron en la ruina y el expresidente ni siquiera tuvo contacto con los damnificados; se detuvo la aplicación de energías renovables, no se protegió al medio ambiente y no hay internet gratuito en todo el país. La Fiscalía General y su Ministerio Público están al servicio del Ejecutivo, no de los mexicanos.
Claudia Sheinbaum, primera mujer en llegar a la Presidencia de México, se sacó la rifa del tigre. Pero la barra que deja su predecesor es tan baja, que, con agallas, sentido común, amor por México y pintando su raya con el anterior régimen, tendrá grandes resultados. Si habla la mitad de lo que habló AMLO, tendrá mucho tiempo para trabajar en lo realmente importante.
