Hipocresía y negación bilateral

En el mundo globalizado la interacción comercial, cultural y económica es inevitable y, en muchos casos, bienvenida. En política hay quienes, en el nombre de preservar idiosincrasias, identidades y soberanías, utilizan discursos populistas culpando a fuerzas externas o enemigos a veces inexistentes, manipulando la historia, el descontento y resentimiento de las masas para su beneficio.

La ley de la oferta y la demanda es el principio que sustenta a las economías de mercado, como la norteamericana y la mexicana. Si hay más producto de lo que necesita el mercado, el precio del producto disminuye; de la misma forma, si la necesidad del mercado es mayor a la oferta del producto, el precio aumenta proporcionalmente; algo que toda ama de casa conoce en sus idas al mercado, al igual que el empresario que produce bienes y servicios, como el caso de la gripe aviar en Estados Unidos, que provoca menor producción de huevo con el consiguiente aumento de precios.

Esto sucede con todos los bienes y productos, incluidos los productos ilegales, como los estupefacientes, que probablemente sean el producto que más ingresos genera al año para sus productores y comercializadores en México y Estados Unidos; esto quiere decir que la demanda no sólo es constante, sino que está en crecimiento. La oferta de productos ha ido expandiéndose: de mariguana en los años setenta hasta el fentanilo de la actualidad, pasando por heroína, cocaína, metanfetaminas y mucho más. La mano de obra indocumentada en Estados Unidos es indispensable para proveer de alimentos y cubrir las vacantes laborales de los trabajos que no son tomados por los ciudadanos y residentes legales por ser muy demandantes físicamente y por lo regular tener salarios muy bajos (algo que Vicente Fox en forma racista describió como “trabajos que ni los negros quieren hacer”).

En el mundo globalizado la interacción comercial, cultural y económica es inevitable y, en muchos casos, bienvenida. En política hay quienes, en el nombre de preservar idiosincrasias, identidades y soberanías, utilizan discursos populistas culpando a fuerzas externas o enemigos a veces inexistentes, manipulando la historia, el descontento y resentimiento de las masas para su propio beneficio. Las conductas y patrones que desencadenaron la llegada de Adolf Hitler y el partido Nazi al poder se están repitiendo en varios países, incluida la misma Alemania, que el día de hoy despierta con los extremistas de ultraderecha como segunda fuerza política.

Con dos gobiernos populistas, de izquierda y derecha a ambos lados de una frontera, la hipocresía y la negación son puntos en común, aunque sus planteamientos divergen de acuerdo a los puntos que vendieron a su electorado. Las decisiones de Trump están dando al traste con el sueño de Sheinbaum de tener un país completamente controlado política y socialmente. Ambos presidentes tienen razón: Trump tiene todo el derecho de tratar de evitar la llegada de personas indocumentadas a su país, así como de proteger a sus ciudadanos de productos tan nocivos como son los estupefacientes y utiliza los dos grandes garrotes que tiene para amenazar a nuestro país: el económico, a través de aranceles, y el militar, al tomarse el derecho unilateral de emprender acciones armadas contra los cárteles en territorio mexicano al declararlos grupos terroristas. Sin embargo, la economía de su país depende en gran parte de la mano de obra de los trabajadores indocumentados que mantienen bajo control los precios de bienes y servicios de primera necesidad. Igualmente, no habría el tráfico de drogas gigantesco hacia su país si no existiera la demanda, misma que disminuiría si existieran programas serios de concientización en adultos y educación en niños para evitar el primer contacto con estos productos.

En México, la corrupción e infiltración del crimen organizado no es nueva, pero con la llegada de López Obrador alcanzó a los más altos niveles del gobierno y la política de México. Si los gobiernos actual y anteriores hubieran hecho su trabajo, jamás habría sucedido esto. El terror que se vive en Sinaloa, Guanajuato, Tabasco y un tercio del país es consecuencia de la ineficiencia y corrupción de los tres niveles de gobierno; incluso El Mayo Zambada amenaza con colapsar la relación bilateral si no es enviado a México, donde se sentirá arropado por todos los intereses que ha comprado en el país. AMLO también volvió al país una coladera de indocumentados que alimentan las arcas de traficantes y políticos sucios. Sheinbaum se envuelve en la bandera de la soberanía y patriotismo para “defender” a México, pero los criminales siguen haciendo lo que les viene en gana en el país, mientras los políticos de Morena hacen trizas la democracia y los contrapesos. Ambos países se culpan mutuamente de sus males, pero evitan resolverlos; de eso depende su estancia en el poder. Hipocresía pura y negación en ambos países, atizada por sus gobernantes. Pobre México, pobre Estados Unidos.

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