De regreso a los setenta

Los jóvenes que no conocieron la dictadura perfecta conocerán la versión corregida:PRI 2.0. En aquellas épocas, tanto el Congreso como la SCJN eran meros accesoriosal poder del presidente; si Morena logra la tan deseada mayoría calificada en ambas cámaras, podrá cambiar, rehacer y plantear cuanta ley les venga en gana...

Hace dos semanas, casi 36 millones de mexicanos decidieron que Claudia Sheinbaum sea la virtual Presidenta electa del país. Su plataforma electoral se basó por completo en la continuidad del proyecto de López Obrador; no propuso nada que discrepara de la visión y acción del Presidente. Como candidato, AMLO prometió acabar con la corrupción e impunidad, llevar a la cárcel a expresidentes, tener un servicio médico como el de Dinamarca, gasolina a 10 pesos el litro (porque “sacar el petróleo no es ninguna ciencia") y cuanto fuera necesario prometer para ganar la elección. Al lograr su cometido se mostró sin ningún pudor como el líder de la estrategia para mantener en el poder a su partido. Como Presidente, ha sido muy buen candidato: nunca dejó de hacer campaña, siguió siendo la víctima, los culpables fueron entes invisibles y sin nombres, aglutinados en neoliberales, conservadores, mafiosos del poder, fifís y cualquier otro eufemismo que se le ocurriera. Pero ahora sus prerrogativas son muy claras: transformar el sistema judicial para que se supedite al poder presidencial junto con desaparecer o, por lo menos, minimizar a los órganos autónomos que, dicho sea de paso, mucho tuvieron que ver en la naciente democracia mexicana y por los que pudo acceder al poder.

Con los niveles de popularidad del Presidente, junto con la presunta utilización de recursos del Estado, la candidatura de Sheinbaum lideraba las preferencias desde hace un par de años que empezaron el “proceso” en su partido. A eso hay que sumarle la falta de dirigencia del PAN, representada por Marko Cortés, y el oportunismo y dudosa reputación de Alito Moreno en el PRI. La candidatura de Xóchitl Gálvez tenía todas las desventajas posibles: cargar con las pesadas losas de los partidos mencionados que llevan años socavando sus estructuras y alienando a sus pocos miembros: Gálvez, junto con todos los que no votaron por Sheinbaum, fueron víctimas de la corrupción e incompetencia de estos anquilosados partidos.

En el artículo del 9 de junio de 2022 de quien escribe, titulado “¿México tiene el gobierno que se merece?”, se planteaban estos puntos antes de la llegada de Xóchitl: bajo advertencia no hay engaño. Los mexicanos han hablado, o se abstuvieron de hacerlo, pero el resultado es indiscutible: México va por seis años más de lo mismo, no se cambia de rumbo. O más bien, regresamos al pasado.

Bienvenidos al México de los años 70, pero en el siglo XXI. Los jóvenes que no conocieron la dictadura perfecta conocerán la versión corregida: PRI 2.0. En aquellas épocas, tanto el Congreso como la SCJN eran meros accesorios al poder del presidente; si Morena logra la tan deseada mayoría calificada en ambas cámaras, podrá cambiar, rehacer y plantear cuanta ley les venga en gana, darle el perdón a cualquier persona que esté en la cárcel o bajo proceso judicial, y todo lo que se les ocurra en el camino.

Pero el mundo no es el mismo que hace 50 años. Es globalizado y lo que sucede en un país, sobre todo en la duodécima economía del mundo, no pasa desapercibido. Los mercados e inversionistas han reaccionado en forma adversa a la posibilidad de que la Presidenta controle el Congreso y que se lleven a cabo los cambios propuestos por AMLO. Como resultado, el peso se ha devaluado y la BMV tuvo su peor caída desde la pandemia, al existir la posibilidad de que desaparezcan los contrapesos del Ejecutivo y las proyecciones de crecimiento económico del país, en el mejor de los casos, no muestran avance, incluso algunos plantean caídas.

Otra de las inquietudes ya no sólo de carácter económico, sino también político es acerca de quién gobernará en realidad el país. ¿Será Claudia Sheinbaum quien tome todas las decisiones? ¿Qué tanta influencia tendrá López Obrador en el ejercicio de la nueva administración y sus planteamientos políticos? Estas mismas dudas surgieron cuando Luis Echeverría dejaba la Presidencia en manos de José López Portillo el 1 de diciembre de 1976, cuando era evidente que el primero quería seguir ejerciendo parte del poder sobre su sucesor. En menos de un año, López Portillo ya había nombrado a su antecesor como embajador ante la Unesco y en el 78 lo había enviado a la embajada en Australia. ¿En qué momento sabremos que la Presidenta se ha cortado el cordón umbilical?

Por el bien de México y los mexicanos es necesario que Claudia Sheinbaum sea la mejor Presidenta de la historia del país; la barra no está muy alta. Ojalá que gobierne para el bien de todos los mexicanos, no sólo de su círculo cercano y su partido. Ya con eso superará las expectativas.

Temas: