Hay días que se subrayan con una tinta que debería ser indeleble, con un trazo cuyo pulso se dirija a las entretelas de la memoria y le brinde lo necesario al sentido de la justicia, la dignidad y la reivindicación. Hoy es 8 de marzo y este espacio intentará colocar sus silencios y sus renglones en la sintonía que implica el Día Internacional de la Mujer, a través de la poesía escrita por algunas mujeres mexicanas que lograron definir su libertad en cada uno de sus versos. Que la memoria y la dignidad hagan eco en cada una de estas palabras.
De Sor Juana Inés de la Cruz, desde aquel lejano siglo XVII:
¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?
Yo no estimo tesoros ni riquezas,
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi entendimiento
que no mi entendimiento en las riquezas.
Y no estimo hermosura que vencida
es despojo civil de las edades
ni riqueza me agrada fementida,
teniendo por mejor en mis verdades
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.
De Rosario Castellanos, autora de quien celebramos el centenario de su nacimiento durante el año pasado:
¿Qué se hace a la hora de morir?, ¿se vuelve
la cara a la pared?
¿Se agarra por los hombros al que está cerca y se oye?
¿Se echa uno a correr, como el que tiene
las ropas incendiadas, para alcanzar el fin?
¿Cuál es el rito de esta ceremonia?
¿Quién vela la agonía? ¿Quién estira la sábana?
¿Quién aparta el espejo sin empañar?
Porque a esta hora ya no hay madre y deudos.
Ya no hay sollozo. Nada más que silencio atroz.
Todos son una faz atenta, incrédula
del hombre de la otra orilla.
Porque lo que sucede no es verdad.
Una entrañable poeta del siglo XX, Isabel Fraire, nos comparte una mirada sobre el tiempo:
Breve incendio de pájaros agudos
con la aurora en el pico caen muertos
bajo una andanada de papeles
fechas, citas, silencios.
El gigante del mundo crece, hueco
con un niño en los brazos
de ojos grandes abiertos
que nace cada día, decapitado.
Se han tapado las bocas con escombros
los ojos se han nublado
las manos se entreabren y entrecierran
y en estremecimientos sucesivos
se sacuden la carne y los deseos.
Cada día la historia es más antigua
las palomas más nuevas cada día se repiten
el milagro se empolva en un momento.
El tiempo se acelera, estrechando su órbita
sin futuro, de círculo cerrado.
Sí, una poeta que dejó una impronta de su capacidad creativa, también nos brindó un poema de este calibre. Aquí Mi locura, de la gran Pita Amor:
Mi locura es portentosa
mi locura es de espejismos,
mi vida de cataclismos
y es de locura la rosa
y la alada mariposa
y mis pensamientos mismos.
De locura mis abismos
de locura es cualquier cosa.
Suele el lirio ser del valle
y de cemento la calle
y es infernal mi locura
y eterna la noche obscura.
Es de platino mi mente
y mi locura ascendente.
Durante estos días se han llevado a cabo las celebraciones del 80º aniversario de Elsa Cross.
Aquí uno de sus textos:
Restos de una barca se mecen en la orilla,
la carena, erizada de musgo.
Pequeños cangrejos rondan al pie de los peñascos.
La hora disipa velos en la otra ribera.
Así emerge el pensamiento de su turba de imágenes,
gana claridad,
llega a su centro y se interroga.
¿Qué queda en pie
cuando eres arrebatado de tus sueños
y te dejan la eternidad entre las manos?
Y, finalmente, que Ulalume González de León cierre este )Paréntesis(:
la vida está entre paréntesis
como la única parte cierta
de la frase de nunca acabar
el amor está entre paréntesis
como la única parte cierta
de la frase de la vida
pero los paréntesis del amor
se abren al revés son
paréntesis para escapar
paréntesis para ir a habitar el color verde.
A seguir leyendo a nuestras poetas, que también son un respiro en medio del estruendo de la muerte.
