Patrioterismo en puerta
Las empresas estadunidenses se han quejado de que la política energética mexicana las discrimina para darle prioridad a la CFE y a Pemex. Habrá consultas técnico-ministeriales que, una vez desahogadas, abrirán espacio para que en 75 días se ofrezca una solución. En caso de no darse, el gobierno de Biden podría iniciar el panel que tomará una decisión final y definirá sanciones
Por una #SociedadHorizontal
El gobierno de Estados Unidos solicitó formalmente la realización de consultas técnicas, con la finalidad de que se verifique la posible contravención de cuatro artículos del T-MEC por parte de la política energética que ha implementado el gobierno mexicano. Esta decisión, junto con la adhesión de Canadá en el mismo sentido, podría marcar un antes y un después en la vida económica del país.
La petición estadunidense encontró una respuesta poco ortodoxa por parte de las autoridades mexicanas. Ante el riesgo de que se establezca un panel de solución de controversias que podría costarle a nuestro país muchos miles de millones de dólares, AMLO contestó con la canción Uy, qué miedo, entonada en son de cumbia por su célebre paisano Chico Che. Más allá de lo rústico del episodio, surgen varias hipótesis que valen la pena analizar: 1) La falta de seriedad en la respuesta presidencial obedece a que no tiene una clara la dimensión del problema; 2) Su declaración busca alentar el apoyo popular contra los que considera “sus adversarios”, con el fin de “amortiguar” el golpe comercial que viene; 3) Su actitud obedece a una intensión geopolítica que pretende realinear a México hacia otras latitudes, especialmente China. Veamos.
Sobre la primera premisa, las empresas estadunidenses se han quejado —desde hace 18 meses— de que la política energética mexicana las discrimina para darle prioridad a la CFE y a Pemex. Habrá consultas técnico-ministeriales que, una vez desahogadas, abrirán espacio para que en 75 días se ofrezca una solución. En caso de no darse, el gobierno de Biden podría iniciar el panel que tomará una decisión final y definirá sanciones en caso de haberlas. El propio embajador Ken Salazar ha exhortado a asumir con seriedad las consultas. Sin duda alguna, AMLO tiene claro el reto que este proceso conlleva.
Sobre la segunda suposición, es necesario recordar que la construcción de la narrativa de la 4T ha tenido como objetivo primordial promover la idea ante la población de que diariamente se realiza una gesta heroica. Es cierto que la administración de López Obrador ha enfrentado retos descomunales como la pandemia o la inflación global, pero más allá de estos desafíos, el estilo personal de gobernar del titular del Ejecutivo le han generado complicaciones, tropiezos, así como pocos y malos resultados.
El arrojo de la respuesta presidencial podría ser la punta de lanza para convocar en la plaza pública a una defensa a ultranza de la soberanía. Días después, AMLO anunció que “fijará su postura sobre la tensión con EU y Canadá por su política energética —nada más y nada menos que— durante el desfile del 16 de septiembre”. Dado que es altamente previsible que AMLO no modifique su política de favorecer a Pemex y a la CFE, también es probable que tengamos un nuevo episodio de exaltación patriótica en plena fecha de celebración de la Independencia.
Más allá de la movilización nacionalista, si después de unos 150 días el panel demuestra incumplimiento por parte de México, tendremos que pagar, con aranceles a los productos mexicanos, una cifra equivalente al daño causado a las industrias estadunidenses. Los expertos calculan que serían aproximadamente unos 30 mil millones de pesos. El desplante de valentía cumbiera tendría como objetivo “acolchonar” con respaldo popular una costosa sanción que ya se ve venir y de la que seguramente sólo tendrán en su recuerdo los especialistas “conservadores”.
Teniendo todo esto en cuenta, la tercera hipótesis es la que merece una revisión más a fondo. ¿Será que la respuesta del mandatario mexicano tiene otro respaldo geopolítico? Muchos países latinoamericanos han buscado un realineamiento estratégico con China, a partir del apoyo que ese país ha dado tanto a gobiernos como a candidatos presidenciales. ¿México estaría movilizando a su sociedad con la excusa energética como parte de un contrabalance de poder? Esperemos que éste no sea el caso de México. Habrá que investigar.
De la matriz energética entre México y Estados Unidos depende en buena medida el futuro del hemisferio como centro de integración logística en el mundo. Ahí está el verdadero futuro promisorio para nuestro país. La #SociedadHorizontal, a partir de organizaciones sociales y empresariales de este lado de la frontera y de aquel, debe articularse para defender lo que ha construido en las últimas tres décadas.
