La contramarcha

Desafortunadamente, la pobreza del debate que prevalece en el país ha quedado nuevamente en evidencia. Lo que impera en el ámbito público es lo simbólico y lo emocional.La discusión no logra avanzar más allá de las diatribas y los contrastes sobre cuántas personas participaron en una marcha. Hoy no importa tanto el qué, sino el cómo.

           Por una #SociedadHorizontal

El presidente López Obrador convocó a una manifestación el próximo domingo 27 de noviembre, con la finalidad de celebrar su cuarto aniversario al frente del gobierno. La marcha que él mismo encabezará iniciará en el Ángel de la Independencia y concluirá en el Zócalo capitalino, en donde dará un mensaje. En relación a esta convocatoria, el líder nacional de Morena, gobernadores estatales, así como integrantes del gabinete federal mostraron su respaldo al Presidente y afirmaron que marcharán con él. Varias de las corcholatas se sumaron a la movilización que convocó el Presidente de la República. Aunque Ricardo Monreal en principio declaró que acompañaría a López Obrador en esta movilización, después se publicó que asistirá a un encuentro parlamentario en Europa.

Esta convocatoria se ha leído como una respuesta a la marcha que en defensa del INE realizaron distintos colectivos en la CDMX y poco más de 50 ciudades el pasado fin de semana. Llama la atención que los seguidores del Presidente lean en dicha movilización una posición antagónica al gobierno, cuando en realidad ha sido una manifestación en contra de los cambios propuestos en el marco constitucional en materia electoral. No extraña que el propio AMLO haya restado importancia a la multitudinaria marcha y la calificó como “racista”, “clasista” y “discriminatoria”.

Más allá de la evidente polarización, lo cierto es que la marcha en defensa del INE contó con una gran participación, con una composición multivariada, donde jóvenes, mujeres, organizaciones sociales y especialmente personas representativas de las clases medias salieron a la calle.

Desafortunadamente, la pobreza del debate que prevalece en el país ha quedado nuevamente en evidencia. Lo que impera en el ámbito público es lo simbólico y lo emocional. La discusión no logra avanzar más allá de las diatribas y los contrastes sobre cuántas personas participaron. Hoy no importa tanto el qué, sino el cómo. Resulta poco relevante qué se defiende y sólo resulta trascendente quién mueve a más gente.

En este contexto, el presidente López Obrador anunció que presentaría una iniciativa de reforma a la legislación reglamentaria electoral si fracasa en el Congreso su plan de modificar la Constitución. Una vez que los partidos opositores anunciaron que no respaldarán su iniciativa —por lo que sería inviable su aprobación sólo con los votos del oficialismo y sus aliados—, AMLO adelantó que tiene un “plan B” y que seguirá adelante con su propuesta de cambios. Ante estas declaraciones, los opositores perciben que desde el gobierno se busca controlar el andamiaje electoral con la finalidad de ayudarle al partido oficial. Por esta razón es previsible que la “contramarcha” anunciada por AMLO sea el preámbulo de una mayor tensión en el escenario político. Diversos analistas ven con preocupación que las intenciones de pasar dicha legislación secundaria terminen en la Suprema Corte por ser inconstitucional, tal y como ya ocurrió en el tema eléctrico, con lo que implícitamente podría, en los hechos, afectarse la autonomía del árbitro.

Por encima de estos riesgos, estoy convencido de que en este contexto de confrontación se asoma una luz de esperanza. La revisión de la discusión digital en torno a la defensa del INE y de las citadas movilizaciones deja evidencia puntual de que una buena franja de la sociedad está a favor de las libertades, de la pluralidad y de los principios democráticos. Una interesante franja del progresismo y de segmentos “clasemedieros” que permitieron el triunfo de López Obrador en 2018, incluso de muchos que aún lo apoyan como mandatario, se han manifestado a favor de un marco legal en el que prevalezcan las libertades, el pluralismo y los principios democráticos.

Aun cuando muchos ven en la “contramarcha” convocada por AMLO una de las viejas prácticas del sistema autoritario, en el que desde el gobierno se movilizaba “para celebrar al propio gobierno”, lo cierto es que ha iniciado una incipiente conversación que, si es conducida correctamente, permitirá la evolución de nuestro momento político. Es posible que la coyuntura actual rebase la acotada visión de la actual coalición en el poder, para evidenciar que el país busca transformarse hacia uno nuevo en el que la comprensión de la verdad que defiende el otro y el diálogo, que nos permita una mayor colaboración entre todos y todas. Ahí es donde podrá apreciarse con toda contundencia el liderazgo de la #SociedadHorizontal.

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